La metalurgia argentina profundiza su crisis: advierten por cierres, desempleo y caída histórica de la producción
El sector acumula una retracción superior al 6% en 2026 y ya perdió cerca de 22 mil empleos en dos años. Empresarios alertan por la paralización industrial, la competencia importada y el impacto social en ciudades del interior.
La industria metalúrgica atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años, con una fuerte caída de la actividad, pérdida de puestos de trabajo y un escenario que preocupa especialmente en las economías regionales. Referentes del sector coincidieron en que la combinación de baja demanda, apertura importadora y dificultades financieras está generando una situación crítica para miles de empresas.
Desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) señalaron que la actividad acumula una baja del 6,2% en lo que va de 2026, mientras que la utilización de la capacidad instalada apenas supera el 40%. Esto implica que más de la mitad de la maquinaria del sector permanece inactiva.
El deterioro también se refleja en el empleo. Según datos difundidos por dirigentes industriales, en los últimos dos años se perdieron cerca de 22 mil puestos laborales vinculados a la actividad metalúrgica, una cifra que enciende alarmas tanto en grandes centros urbanos como en localidades donde una sola fábrica sostiene gran parte de la economía local.
Empresarios de distintas provincias coincidieron en que muchas compañías enfrentan serias dificultades para sostener la producción y advirtieron que, en numerosos casos, una eventual recuperación económica no garantizaría la reapertura de plantas o la reincorporación del personal despedido.
En Santa Fe, representantes del sector remarcaron que varias empresas trabajan con márgenes mínimos o directamente sin rentabilidad desde hace más de un año. Además, alertaron sobre el riesgo de que pequeñas localidades queden sin sustento económico si continúan los cierres industriales.
Desde Córdoba también describieron un panorama complejo, con una importante proporción de industrias operando con balances negativos y una creciente pérdida de mano de obra calificada. Empresarios señalaron que muchos trabajadores especializados abandonan el sector ante la incertidumbre y luego no regresan a la actividad.
Las críticas también apuntaron al sistema financiero y a las políticas comerciales. Industriales denunciaron las dificultades de acceso al crédito para las pequeñas y medianas empresas y cuestionaron el impacto de las importaciones sobre la producción nacional.
En ese contexto, distintas cámaras empresarias reclamaron la implementación de una política industrial que incentive la producción local, fomente la inversión y permita recuperar competitividad sin afectar el entramado productivo nacional. Según advirtieron, la continuidad de la crisis podría profundizar el deterioro económico y social en numerosas regiones del país.
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