Cirugías sin traslado: el Hospital Rawson revoluciona la medicina neonatal para salvar a bebés de 500 gramos

El nuevo paradigma invierte el escenario: el equipo médico se desplaza a la terapia intensiva para operar al recién nacido en su propia incubadora de alta tecnología, reduciendo el riesgo a cero.

El Hospital Dr. Guillermo Rawson ha consolidado un cambio fundamental en el abordaje de la cirugía neonatal de alta complejidad. Bajo la premisa de eliminar los peligros que implican los traslados intrahospitalarios, el nosocomio sanjuanino implementó un sistema donde el paciente no se mueve de su unidad; es el quirófano y todo el equipo de especialistas el que se desplaza hacia la terapia neonatal para intervenir al bebé en su propio entorno.

El peligro invisible del traslado

Mover a un bebé prematuro extremo —que puede pesar entre 500 y 700 gramos— a través de pasillos y ascensores hacia un quirófano central representa un escenario de altísimo riesgo.

Las doctoras Teresita Herrera y Carla Ovalles señalan que movilizar a un paciente intubado y hemodinámicamente inestable puede comprometer seriamente su vida. Para evitarlo, se acondicionó una sala específica dentro del servicio de Neonatología.

“El protagonista es el bebé y los demás giramos alrededor de él. El paciente está esperando en la unidad en la que está desde que nació; el cirujano viene, se cambia tranquilo y el paciente sigue en el mismo lugar. Lo que se moviliza es el escenario”, detalla la Dra. Ovalles.

Tecnología clave: La incubadora Giraffe

El pilar tecnológico que hace posible este avance es la incubadora Giraffe, un equipamiento de ingeniería médica diseñado específicamente para intervenciones críticas:

  • Diseño transformable: El techo de la incubadora se levanta y sus paredes se abren de manera automática, transformándose en una servocuna apta para cirugía.

  • Estabilidad térmica absoluta: Cuenta con un sistema de cortinas de aire caliente que mantienen la temperatura corporal del bebé intacta incluso estando abierta, evitando enfriamientos que podrían ser fatales.

  • Monitoreo y soporte integrado: Permite pesar al paciente, regular el calor y sostener la asistencia respiratoria de forma continua, sin desplazarlo un solo centímetro.

Microcirugía: 15 profesionales para un paciente diminuto

A diferencia de lo que ocurre en la medicina de adultos, operar a un neonato requiere un despliegue de personal mucho mayor y una precisión milimétrica en un espacio reducido. Un promedio de 15 profesionales —entre cirujanos, anestesistas, instrumentadoras y enfermeras especializadas— coordinan sus movimientos para intervenir órganos y vasos sanguíneos de dimensiones microscópicas. “No es lo mismo la aorta de un adulto que la de un bebé, que puede medir apenas dos milímetros”, ejemplifica Ovalles.

El éxito de este avance no termina en la operación. El postoperatorio inmediato queda en manos del equipo de enfermería neonatal, quienes conocen al paciente desde el primer día de vida y poseen la especialización crítica para cuidarlo hasta el momento del alta médica.

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