La devoción por San Expedito volvió a conmover a San Juan con una convocatoria récord. Más de 8.000 fieles participaron este domingo de la celebración en Bermejo, departamento Caucete, duplicando la asistencia registrada el año pasado y consolidando el crecimiento sostenido de esta manifestación de fe.

Desde temprano, una verdadera marea humana copó el predio donde se levanta el futuro santuario. Familias, parejas, jóvenes y niños formaron largas filas para acercarse a la imagen del santo, en algunos casos con esperas superiores a los 20 minutos. Muchos no lograron siquiera ingresar a la capilla debido a la multitud.
Tras una misa que dejó el templo colmado, comenzaron los preparativos para la tradicional procesión, que este año tuvo un recorrido más extenso. La largada se demoró para permitir la llegada de más peregrinos y también para atender la gran demanda de confesiones, con sacerdotes distribuidos en distintos sectores.
La magnitud de la convocatoria también se reflejó en el movimiento vehicular: el número de colectivos y autos fue el doble que en 2025, generando complicaciones para estacionar y obligando a muchos a dejar sus vehículos sobre las calles aledañas.
Durante la caminata, los fieles avanzaron lentamente en medio de un escenario desafiante. El viento Sur se hizo sentir con fuerza y levantó intensas polvaredas que dificultaron el trayecto, aunque sin lograr frenar el entusiasmo de los peregrinos, que continuaron firmes acompañando la imagen.
La procesión atravesó el pueblo hasta llegar a la calle principal, donde el avance siguió siendo lento por la gran cantidad de personas. Incluso fue necesaria la intervención policial para ordenar el tránsito y abrir paso a la columna principal, mientras más fieles se sumaban en el camino.
En el tramo final, ya de regreso al santuario, también los sacerdotes debieron intervenir para facilitar el ingreso de la imagen hasta el altar, en un predio completamente desbordado de gente.
Como parte de la organización, hubo asistencia para los presentes con puestos que ofrecieron agua caliente, mate cocido y sopaipillas, en una jornada que combinó tradición, esfuerzo y una fe que volvió a superar cualquier obstáculo.
Una vez más, la celebración dejó en claro que la devoción por San Expedito no deja de crecer en San Juan, convocando cada año a miles de creyentes que llegan con promesas, pedidos y agradecimientos.
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