El reciente aumento en el precio de los combustibles ya comenzó a trasladarse a otros sectores de la economía y los alimentos aparecen entre los primeros en reflejar ese impacto. En San Juan, mayoristas y supermercados empezaron a recibir listas con incrementos que, en algunos casos, se acercan al 10%.
Durante marzo, los combustibles registraron subas cercanas al 20%, en un contexto internacional marcado por tensiones en Medio Oriente y su incidencia en el valor del petróleo. Como suele suceder en estos escenarios, el aumento en los costos logísticos comenzó a trasladarse a los precios de distintos productos de consumo masivo.
Desde un mayorista local señalaron que las listas correspondientes a abril llegaron con remarcaciones generalizadas. Según explicó Franco Pelletier, referente de Cabral Mayorista, los incrementos oscilan entre el 7% y el 9% en rubros como alimentos, artículos de limpieza y perfumería.
Si bien desde el sector intentan absorber parte de esos aumentos para no perder clientes, reconocen que en muchos casos será inevitable trasladarlos a góndola. “En marzo no hubo subas por fuera de la inflación, pero las nuevas partidas ya llegaron con precios actualizados y el argumento es el aumento del combustible”, indicó.
En la misma línea, desde un supermercado de Albardón confirmaron aumentos cercanos al 10%, con mayor impacto en carnes, lácteos, yerba y golosinas. En otros productos como harinas, fideos, azúcar y artículos de limpieza, las subas fueron más moderadas, en torno al 5%.
No obstante, el escenario no es uniforme en todo el sector. Algunos comercios aún no registran cambios significativos y aseguran que los precios se mantienen estables por el momento, aunque no descartan variaciones en los próximos días.
En una cadena mayorista nacional, por ejemplo, los aumentos detectados hasta ahora son más leves, con subas de entre el 2% y el 3%, en línea con estimaciones privadas de inflación.
El fenómeno no es exclusivo de San Juan. En otras provincias también se registran remarcaciones, especialmente en productos como lácteos y alimentos básicos, aunque con variaciones según la región y los proveedores.
En este contexto, el impacto final se verá reflejado en el comportamiento del consumidor, que desde hace tiempo ajusta sus hábitos de compra, priorizando lo esencial y reduciendo el volumen de consumo.
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