El ciclismo sanjuanino y una temporada para el olvido: calendario roto, baja convocatoria y un final incierto

El ciclismo de ruta en San Juan atraviesa una de sus temporadas más irregulares y deslucidas de los últimos años. Lo que en los papeles se proyectaba como un campeonato sólido de 16 fechas terminó transformándose en un calendario fragmentado, atravesado por suspensiones, baja participación y dificultades organizativas que impidieron consolidar la competencia.

A esta altura, el balance es contundente: solo se disputaron 10 carreras y el certamen, que ya debería haber concluido, sigue sin una definición clara. Con más de 30 días sin actividad oficial y varios fines de semana en blanco incluso en el tramo decisivo, la temporada 2025/2026 se encamina a ser recordada como una de las más problemáticas.

Un inicio con señales de alerta

El arranque, el 2 de noviembre en Sarmiento, ya había dejado entrever algunas dificultades. Si bien la victoria de Gerardo Tivani aportó el atractivo deportivo necesario, la convocatoria estuvo lejos de lo esperado. El pelotón reducido fue el primer indicio de una tendencia que luego se repetiría.

Una semana después, la suspensión del Circuito Nicolás Naranjo confirmó que el problema era más profundo. La ausencia de equipos —muchos compitiendo fuera de la provincia en busca de mejores premios— dejó sin sustento a la prueba. Desde ese momento, la falta de ciclistas dejó de ser una advertencia para convertirse en un obstáculo estructural.

Cancelaciones y un calendario en crisis

El golpe más significativo llegó con la cancelación de la tradicional Doble Calingasta, una de las competencias emblemáticas del calendario. En este caso, las razones fueron económicas y derivaron en conflictos administrativos que impidieron su financiamiento. En cuestión de semanas, el calendario ya evidenciaba grietas desde distintos frentes.

A pesar de ello, algunas competencias lograron sostener la actividad, como la Doble Chepes, la Doble Cerrillo y la Doble Media Agua. Sin embargo, el denominador común fue la baja participación: pelotones que en muchos casos no superaron los 60 ciclistas, una cifra inusual para una provincia con fuerte tradición en el ciclismo.

Un breve repunte y un contraste marcado

Entre fines de diciembre y comienzos de 2026, el calendario encontró cierta regularidad con pruebas como la Clásica Cuatro Puentes, la Doble Difunta Correa y el Giro del Sol. Pero el impulso fue efímero.

La previa de la Vuelta a San Juan provocó una nueva pausa: varios equipos optaron por frenar su actividad para priorizar la preparación, lo que volvió a vaciar el calendario. Paradójicamente, la propia Vuelta a San Juan marcó el punto más alto de la temporada, con organización, convocatoria y nivel competitivo. Al mismo tiempo, dejó en evidencia la brecha con el resto del calendario local.

Febrero, el mes sin ciclismo

Tras ese pico, la temporada volvió a caer en la inestabilidad. Febrero fue especialmente crítico: no hubo competencias en toda la provincia. La atención se trasladó a Mendoza, con su tradicional vuelta, mientras San Juan quedaba sin actividad oficial.

Las razones se repitieron: baja inscripción, prioridades deportivas en otras provincias y dificultades logísticas. Incluso carreras históricas no lograron reunir el mínimo de participantes para llevarse a cabo.

Intentos de reordenamiento y nuevas frustraciones

El regreso en marzo, con el Homenaje al Ciclista en Santa Lucía, no logró revertir la tendencia. Varias pruebas programadas directamente no se realizaron, entre ellas la Mendoza-San Juan, Rutas del Sol y el Circuito Carlos Escudero.

A los problemas habituales se sumaron nuevos factores, como la superposición con competencias nacionales y la falta de recursos para garantizar la seguridad, particularmente la escasez de efectivos policiales.

En ese contexto, la Federación Ciclista Sanjuanina intentó reorganizar el calendario y trasladó el cierre a abril, con tres fechas definitorias. Sin embargo, la historia volvió a repetirse: la competencia prevista para el 29 de marzo fue suspendida por falta de cobertura policial, en medio de una agenda provincial cargada de eventos.

Un cierre sin certezas

De las tres fechas finales anunciadas, una ya fue cancelada y las restantes están bajo amenaza. La cercanía con otras pruebas importantes del país podría provocar nuevas ausencias de equipos, profundizando la crisis.

Mientras tanto, los principales perjudicados son los ciclistas y equipos locales, que entrenan sin un calendario claro, atraviesan largos períodos sin competir y terminan reorganizando sus objetivos fuera de la provincia.

La temporada 2025/2026 deja así una imagen preocupante: un calendario desdibujado, sin continuidad ni previsibilidad. Un escenario que obliga a replantear la estructura organizativa del ciclismo sanjuanino si se pretende recuperar la competitividad y el protagonismo que históricamente supo tener.

Hoy, más que nunca, el diagnóstico es claro: una temporada para el olvido.

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