Finalmente definen cupo de riego con reservas al límite por la crisis hídrica

El Consejo de Hidráulica fijó en 678 hm³ el volumen para la temporada. Advierten que los diques quedarán casi sin reservas y crece la preocupación por el próximo ciclo.

Luego de semanas de negociaciones y desacuerdos, el Consejo de Hidráulica estableció el esquema de distribución de agua para riego en San Juan, fijando un volumen total de 678 hectómetros cúbicos para la temporada que se extenderá hasta septiembre. La decisión se tomó en un contexto marcado por la fuerte disminución del caudal del río San Juan.

El acuerdo se alcanzó en el ámbito que reúne a autoridades del Departamento de Hidráulica, juntas de riego y representantes del sector productivo. Si bien persistieron diferencias hasta último momento, el Gobierno avanzó con la definición del esquema en función de la disponibilidad real del recurso, buscando equilibrar las necesidades del agro con la sustentabilidad del sistema.

Desde el Ejecutivo señalaron que se accedió a ampliar levemente el volumen inicialmente previsto, lo que permitió reducir los períodos de corte y garantizar el suministro durante los meses de invierno, considerados clave para la actividad agrícola.

Sin embargo, el panorama sigue siendo complejo. Desde el área técnica advirtieron que, con este esquema, las reservas de los diques quedarán prácticamente agotadas hacia el final del ciclo, lo que dejará al próximo período productivo altamente condicionado al aporte del río.

La situación se vio agravada por un fenómeno climático en la cordillera, donde la nieve se perdió en gran parte por sublimación —al pasar directamente de sólido a gaseoso por efecto del viento—, reduciendo el volumen de agua disponible.

Ante este escenario, el eje se trasladó hacia la eficiencia en el uso del recurso. El sector agrícola, que consume más del 80% del agua en la provincia, aparece como clave en la implementación de mejoras tanto en la distribución como en la aplicación dentro de las fincas.

Autoridades provinciales también señalaron problemas estructurales, como el deterioro del sistema de canales, resultado de años de falta de mantenimiento, y las dificultades económicas de los productores para incorporar tecnología que optimice el riego.

En paralelo, se ratificó que el consumo humano seguirá siendo prioritario. El abastecimiento de agua potable quedó fuera del cupo de riego y se mantiene como eje central en la planificación, especialmente ante el riesgo de descenso en los niveles del embalse de Ullum, lo que podría afectar la captación para potabilización.

La situación hidrológica será nuevamente evaluada en septiembre, cuando se definan las condiciones de distribución para el próximo ciclo.

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