Graves observaciones técnicas ponen bajo la lupa al Acueducto Gran Tulum
Un informe externo detectó deficiencias estructurales en las tuberías y advierte riesgos sanitarios, mientras avanza una investigación judicial por presuntas irregularidades en la obra.
El Acueducto Gran Tulum, una de las obras de infraestructura más relevantes de la provincia, quedó en el centro de la polémica tras la difusión de un informe técnico que cuestiona la calidad de los materiales utilizados y su aptitud para el transporte de agua potable.
El estudio, solicitado por Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE), concluyó que las tuberías instaladas no serían adecuadas para un sistema de estas características. Según el documento, los caños corresponderían a usos cloacales o pluviales, por lo que no estarían diseñados para soportar presión, una condición esencial para el funcionamiento de un acueducto.
Además, el informe advierte sobre un posible riesgo sanitario, ya que los materiales podrían no ser aptos para consumo humano y eventualmente liberar partículas potencialmente nocivas en el agua.
La obra fue concebida para abastecer a cerca de un millón de habitantes y se financió mediante un crédito internacional de 100 millones de dólares otorgado por Kuwait, compromiso que la provincia ya comenzó a cancelar.
En cuanto a la ejecución, la provisión de cañerías estuvo a cargo de la firma alemana Krah, que resultó adjudicataria en dos procesos licitatorios realizados en 2015 y 2017. Durante esas instancias, otras empresas competidoras habían advertido sobre el carácter experimental de los materiales y planteado objeciones a la oferta presentada.
El caso también tiene derivaciones judiciales. En diciembre de 2025 se presentó una denuncia por presuntas irregularidades en la licitación y posible malversación de fondos. La causa es investigada por el Ministerio Público Fiscal y cuenta con un importante volumen de documentación, además de inspecciones realizadas en distintos tramos del acueducto para verificar la correspondencia entre lo ejecutado y los planos originales.
En paralelo, dentro de OSSE se adoptaron medidas administrativas que incluyeron la desvinculación de personal jerárquico vinculado al proyecto, mientras equipos técnicos analizan la viabilidad de la obra.
El futuro del Acueducto Gran Tulum dependerá ahora de un segundo peritaje encargado al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). De confirmarse las deficiencias detectadas, el escenario podría implicar la remoción de las tuberías, la paralización de la obra y un fuerte impacto económico para la provincia, que continuaría afrontando la deuda por un sistema aún sin posibilidad de uso.
Op: Juan Llarena
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