La inflación suma ocho meses en alza y economistas locales advierten sobre sus causas
El IPC de enero fue de 2,9% y acumuló 32,4% interanual. Especialistas sanjuaninos analizaron el impacto de alimentos, servicios y el rumbo del plan económico.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de enero fue de 2,9%, con una variación acumulada del 32,4% en los últimos doce meses. Con este dato, el país encadena ocho meses consecutivos de subas en el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Los mayores aumentos del mes se registraron en alimentos y bebidas no alcohólicas (4,7%) y en restaurantes y hoteles (4,1%), dos rubros de fuerte incidencia en el gasto cotidiano.
Tras la publicación del informe, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que la dinámica de precios responde a un “reacomodamiento de precios relativos” y defendió los pilares del programa económico: equilibrio fiscal, control monetario y recapitalización del Banco Central.
En este contexto, DIARIO HUARPE consultó a los economistas sanjuaninos Luis Aveta y Pablo Padín, quienes ofrecieron miradas diferentes sobre las razones de la persistencia inflacionaria.
Presión de costos y demanda
Aveta vinculó la suba principalmente a factores de oferta y demanda, con especial énfasis en el precio de la carne. Según explicó, la escasa disponibilidad de ganado en relación con la población y cambios en el esquema exportador impactaron en los costos, que luego se trasladaron al consumidor.
También señaló factores estacionales en frutas y verduras, afectados por lluvias y granizo, y en hotelería y gastronomía, impulsadas por la temporada turística.
Para el economista, el componente externo no sería determinante en esta etapa. Consideró que el contexto internacional, con un dólar debilitado, podría contribuir a moderar la inflación. A su vez, sostuvo que mientras exista demanda —aunque sea más restringida— los precios seguirán mostrando presión. En ese marco, planteó que una eventual baja de tasas de interés podría aliviar costos en los próximos meses.
Cuestionamientos estructurales
Padín, en cambio, planteó una mirada más crítica. Señaló que la inflación actual se da en un contexto de fuertes distorsiones acumuladas: una suba general de precios del 150% en los últimos dos años y aumentos de servicios por encima del 300% en el mismo período.
Además, cuestionó la metodología del IPC, al considerar que la canasta utilizada para la medición se encuentra desactualizada y debería revisarse con mayor frecuencia.
Desde su perspectiva, el plan económico se sostiene en el dólar como ancla y en salarios contenidos, lo que genera —según afirmó— una combinación de caída del consumo, pérdida de poder adquisitivo y menor actividad productiva. “Estamos en un escenario complejo, con rasgos de estanflación y recesión”, advirtió.
Padín también alertó sobre la dependencia del financiamiento externo y puso en duda que el esquema actual logre recomponer el poder de compra y dinamizar el mercado interno en el corto plazo.
Con diagnósticos distintos, ambos economistas coincidieron en que la evolución de los próximos meses será clave para determinar si la tendencia logra revertirse o si la inflación continuará presionando sobre el bolsillo de los argentinos.
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