Por una fuga de combustible, la NASA postergó para marzo el lanzamiento de la misión Artemis II

Las persistentes pérdidas de hidrógeno líquido durante una prueba clave del cohete SLS forzaron a abandonar la ventana de febrero y a replantear el cronograma de lanzamiento en la primera misión tripulada natural a la Luna en más de cincuenta años.

El ambicioso plan de la NASA para llevar nuevamente astronautas hacia la Luna con la misión Artemis II atravesó un nuevo obstáculo técnico que obligó a recalcular tiempos y prioridades.

La agencia espacial estadounidense decidió posponer para marzo el lanzamiento de su primera misión tripulada lunar desde el final del programa Apolo, luego de detectar fugas persistentes de hidrógeno líquido durante una prueba decisiva del Sistema de Lanzamiento Espacial, el gigantesco cohete conocido como SLS.

La decisión no respondió a un único evento aislado, sino a una acumulación de señales técnicas que surgieron durante el ensayo general de lanzamiento, una simulación completa que replica cada paso previo al despegue real.

El procedimiento se interrumpió cuando faltaban apenas cinco minutos para alcanzar el punto crítico de la cuenta regresiva, un momento que debía confirmar que el sistema estaba listo para volar.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, explicó que la agencia dejó atrás la ventana de febrero y que marzo apareció como la fecha más cercana viable, aunque sin día definido.

La prioridad, remarcó, se mantuvo en la protección del equipo humano, de los sistemas y del público, incluso cuando el retraso implicó reorganizar múltiples aspectos logísticos del programa Artemis.

El hidrógeno líquido, uno de los dos propelentes principales del SLS junto con el oxígeno ultrafrío, volvió a colocarse en el centro de la escena. Durante la operación de abastecimiento en el Centro Espacial Kennedy, más de 2,6 millones de litros debían fluir hacia los tanques del cohete de 98 metros de altura y permanecer allí durante horas, como ocurriría en una cuenta regresiva real.

Sin embargo, el exceso de hidrógeno comenzó a acumularse cerca de la base del cohete apenas un par de horas después de iniciado el proceso. Las fugas se identificaron en la interfaz de la etapa central, una zona crítica donde cualquier variación de presión o temperatura puede amplificarse.

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