Granizo sin defensa: el agro cuestiona una ley que frena alternativas y no ofrece soluciones

Productores de pistacho y olivo advierten que no existen herramientas eficaces para mitigar los daños por granizo. Las mallas son inviables por su costo y una normativa vigente desde 2024 prohibió tecnologías sin ofrecer opciones superadoras.

Diciembre, enero y febrero concentran la mayor frecuencia de tormentas con granizo en San Juan y el sector agrícola atraviesa estos meses con creciente preocupación. Productores de distintos rubros coinciden en que hoy no cuentan con herramientas eficaces para prevenir los daños, lo que vuelve a poner bajo la lupa una ley que suspendió el uso de tecnologías alternativas sin ofrecer soluciones concretas.

El caso del productor pistachero Marcelo Ighani volvió a visibilizar el problema este verano, luego de que una tormenta destruyera cerca del 30% de su producción en cuestión de minutos. La situación dejó expuesta la vulnerabilidad del sector ante estos fenómenos climáticos extremos, frente a los cuales la prevención sigue siendo prácticamente inexistente.

Entre los más afectados se encuentran los productores de pistacho y olivo. En ambos cultivos, el daño por granizo no solo impacta en la cosecha actual, sino que compromete también la producción de la temporada siguiente, ya que las estructuras que darán fruto al año siguiente ya se encuentran en desarrollo durante el verano.

Sin embargo, los empresarios del sector aseguran que no existen medidas prácticas ni efectivas para reducir el impacto. “No hay muchas alternativas. Algunos años te toca y otros no. Hay que apostar a una planta bien nutrida que pueda recuperarse”, explicó Facundo Balboni, productor de pistacho del departamento 25 de Mayo. En el mismo sentido se expresó Daniel Fernández, presidente de la Cámara Olivícola.

La malla antigranizo, utilizada en otros cultivos, tampoco aparece como una opción viable. Según Ighani, su costo ronda los 13.000 dólares por hectárea, una inversión imposible para grandes extensiones. Además, los productores coinciden en que el sistema presenta desventajas productivas. “En el pistacho genera mayor humedad, lo que es perjudicial para la planta”, detalló Balboni. Fernández agregó que, en el caso del olivo, la mecanización de la cosecha hace impracticable su uso, ya que las máquinas superan los cuatro metros de altura y obligarían a desmontar la estructura cada año.

Ighani acumula dos temporadas consecutivas con pérdidas por granizo, algo inédito en una finca con décadas de trayectoria. “Dependemos de la suerte, es como ir al casino, no tenemos cómo defendernos”, afirmó en diálogo con DIARIO DE CUYO.

El productor fue especialmente crítico con una ley vigente desde diciembre de 2024 que suspendió el uso de cañones antigranizo y la siembra de nubes, salvo que se registren y demuestren que no generan daños ambientales. Según fuentes oficiales, hasta el momento ninguna empresa realizó ese proceso.

“Queríamos instalar un cañón y nos dijeron que está prohibido. Si se prohíbe algo, debería abrirse una alternativa para protegernos”, reclamó Ighani, quien consideró que la norma fue impulsada por presión mediática y sin consulta al sector. Balboni coincidió en que sería clave estudiar científicamente estas tecnologías antes de descartarlas por completo, ya que, de tener alguna efectividad, podrían significar una diferencia vital para los productores.

Desde el ámbito técnico, un informe presentado en 2024 por la Universidad Nacional de San Juan concluyó que tanto los cañones antigranizo como la siembra de nubes no cuentan con eficacia comprobada. El trabajo, elaborado por el especialista Oscar Dolling, sostuvo que “no son una protección eficaz contra el granizo ya formado, ni existen evidencias científicas confiables que respalden su capacidad para disipar nubes de tormenta”.

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