Vitivinícolas sanjuaninos reclaman una paritaria acorde al costo de vida: salarios por debajo de los $700.000 en la mira

Desde FOEVA y SOEVA anticiparon que pedirán la apertura de negociaciones salariales de cara a la próxima cosecha. El trabajo en negro y la incertidumbre por el precio de la uva vuelven a ser los principales obstáculos.


Con el inicio de una nueva temporada de cosecha cada vez más cerca, los trabajadores vitivinícolas de San Juan vuelven a poner el foco en una problemática que se repite año tras año: los bajos salarios. Desde los gremios del sector advirtieron que los sueldos actuales no logran acompañar la inflación y anticiparon que buscarán una paritaria “más justa” para los próximos meses.

De acuerdo a lo señalado por representantes sindicales, en los próximos días se formalizará el pedido de apertura de paritarias para discutir los salarios que regirán a partir de marzo. Actualmente, los ingresos de los trabajadores de finca rondan los $700.000, mientras que en el caso de los empleados de bodega los montos son algo superiores, aunque también resultan insuficientes frente al contexto económico.

“La intención es discutir salarios que estén más cerca de la realidad que vive el trabajador”, explicaron desde FOEVA, al tiempo que remarcaron que febrero será clave para definir los nuevos valores. La escala salarial, aclararon, varía según la antigüedad y otros adicionales, pero en líneas generales los ingresos siguen siendo ajustados.

Uno de los problemas estructurales que atraviesa la actividad es el trabajo no registrado. Desde los sindicatos reconocen que esta práctica se mantiene e incluso crece, impulsada por la necesidad de muchos trabajadores de obtener un ingreso mayor en el corto plazo. Sin embargo, advierten sobre los riesgos que implica quedar fuera del sistema formal, especialmente ante accidentes laborales o la pérdida de derechos básicos.

Desde SOEVA 9 de Julio indicaron que, pese a los controles e inspecciones en fincas, muchas veces son los propios empleados quienes optan por no estar registrados para no perder beneficios sociales. “Es una situación compleja, pero deja al trabajador en una posición de mucha vulnerabilidad”, señalaron.

A este escenario se suma la indefinición en torno al precio de la uva, un factor clave que incide directamente en la negociación salarial. Según remarcan desde los gremios, los valores bajos del kilo de uva suelen ser utilizados por los empleadores como argumento para limitar los aumentos de sueldo, lo que termina impactando de lleno en el poder adquisitivo de los trabajadores.

En San Juan se estima que alrededor de 9.000 personas trabajan de manera registrada en el sector vitivinícola, número que se incrementa notablemente durante la cosecha. Con una nueva discusión salarial en puerta, los sindicatos anticiparon que insistirán en la necesidad de garantizar ingresos dignos y condiciones laborales justas para quienes sostienen una de las actividades productivas más importantes de la provincia.

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