Vino en retroceso: consumo en caída, bodegas saturadas y una crisis que se profundiza
La vitivinicultura atraviesa uno de sus momentos más delicados: menos consumo, sobreoferta persistente y precios que no alcanzan a cubrir costos. En San Juan, el escenario previo a la vendimia vuelve a encender alertas.
El complejo vitivinícola argentino continúa bajo fuerte presión. El último informe de Coninagro confirmó que durante 2025 volvió a caer el consumo interno de vino, una tendencia que ya lleva varios años y que golpea con fuerza a provincias productoras como San Juan, donde los stocks elevados y los bajos precios configuran un escenario crítico.
De acuerdo con datos oficiales difundidos por Ámbito, el consumo per cápita se ubicó en 15,7 litros por habitante al año, lo que implica una baja del 4% interanual. En una mirada de más largo plazo, el retroceso es aún más severo: en los últimos cinco años, el consumo interno acumuló una caída superior al 30%, alimentando un problema estructural de sobreoferta.
Vino y mosto, otra vez en zona crítica
El “semáforo” de economías regionales de Coninagro volvió a marcar rojo para el vino y el mosto. El informe señala que la vitivinicultura permaneció en situación crítica durante casi el 70% de los meses de la última década, incluso en años donde otras actividades agroindustriales lograron récords de exportación.
Costos en alza, precios atrasados y una demanda que no reacciona siguen cerrando el margen de rentabilidad para los productores, sin señales claras de recuperación.
San Juan, con stocks altos y pocas expectativas
En el plano local, San Juan se encamina a la vendimia 2026 con una cosecha estimada cercana a los 500 millones de kilos de uva, niveles elevados de stock en bodegas y sin perspectivas de mejora ni en el mercado interno ni en el externo.
Este contexto vuelve a presionar a la baja el precio de la uva y refuerza una realidad que ya es evidente en la matriz productiva provincial: el vino dejó de ser el eje económico del complejo vitivinícola.
Pasas y mosto, el sostén del sector
Hoy, el negocio vitivinícola sanjuanino se apoya principalmente en los derivados industriales. Las pasas y el mosto concentran el ingreso de divisas, mientras que el vino quedó relegado a un rol secundario en el comercio exterior.
Las exportaciones de vino de la provincia apenas rondan los 3 millones de dólares anuales, una cifra muy distante del peso histórico que supo tener la actividad.
A este panorama se suma otro dato preocupante: durante el último año, los precios que recibieron los productores crecieron apenas 11% interanual, muy por debajo de la inflación y del aumento de los costos. En paralelo, las importaciones de vino y mosto se dispararon un 129%, agregando más presión sobre un mercado saturado.
Un fenómeno global
La crisis no es exclusiva de Argentina. A nivel mundial, el consumo de vino acumula siete años consecutivos de caída, con una baja del 12,5% en ese período. En 2024, el consumo global se ubicó en torno a los 214 millones de hectolitros.
Aunque Argentina sigue dentro del top ten de países consumidores, pierde en promedio un punto y medio por año, en línea con lo que ocurre en mercados tradicionales como Estados Unidos, Francia e Italia.
Francia y el ajuste estructural
El caso francés expone la profundidad del problema. Frente a la sobreoferta, el Estado impulsó un plan millonario para financiar el arranque definitivo de viñedos. En los últimos tres años, desaparecieron unas 75.000 hectáreas, una señal de que la crisis dejó de ser coyuntural.
En Argentina, el debate también avanza. Mientras en Mendoza se habla de eliminar decenas de miles de hectáreas, en San Juan la estrategia apunta a la reconversión hacia uvas para pasa y mosto, segmentos que hoy muestran mayor competitividad.
Cambios culturales y nuevos consumos
Especialistas coinciden en que la caída del consumo responde a transformaciones profundas:
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Menos consumo cotidiano en la mesa familiar.
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Jóvenes que priorizan hábitos más saludables.
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Preferencia por bebidas de menor graduación, vinos blancos, frescos y espumantes.
El impacto trasciende al vino: desde 2021, la industria global del alcohol perdió cerca de 830 mil millones de dólares en valor de mercado.
Exportaciones que no alcanzan
El informe de Coninagro también expone una paradoja: entre enero y noviembre de 2025, las economías regionales exportaron u$s54.193 millones, pero el 75% de esos dólares provino del complejo granario. La vitivinicultura volvió a quedar relegada, confirmando que el crecimiento exportador no se distribuye de manera uniforme.
En ese contexto, el vino continúa en rojo y el desafío para San Juan y el país parece cada vez más estructural que coyuntural.
Op: Juan Llarena
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