Venus Williams volverá a pisar el escenario del Australian Open tras cuatro años de ausencia. La legendaria tenista estadounidense recibió una de las ocho wildcards otorgadas por la organización y, con 45 años, marcará un nuevo hito al transformarse en la jugadora más longeva en competir en la ronda principal del certamen, superando el récord de la japonesa Kimiko Date, quien participó a los 44.
La ex número uno del mundo, siete veces campeona de Grand Slam, expresó su emoción tras la confirmación de su presencia en Melbourne Park: “Estoy agradecida de tener la oportunidad de volver a un lugar que significó tanto para mí”, señaló Williams, que buscará seguir escribiendo capítulos históricos en su extensa y prestigiosa carrera.
Si bien el Abierto de Australia es el único Grand Slam que nunca pudo conquistar, Venus estuvo muy cerca en dos oportunidades: fue subcampeona en 2003 y 2017, perdiendo ambas finales frente a su hermana Serena Williams, en duelos que quedaron marcados en la historia del tenis femenino.
Como parte de su preparación, Venus disputará el Auckland Classic y el Hobart International, torneos previos al Grand Slam que también se desarrollan en Oceanía. Será, además, la primera vez desde 2023 que compita profesionalmente fuera de Estados Unidos.
La estadounidense debió atravesar años complejos, marcados por problemas de salud. Padece el Síndrome de Sjögren y fue sometida a una cirugía por leiomiomas, situación que la mantuvo alejada de la actividad durante 16 meses. A pesar de ello, su regreso sigue siendo una inspiración dentro del circuito.
Venus debutó en el Abierto de Australia en 1998, alcanzando los cuartos de final, y desde entonces participó en 21 ediciones del torneo. Tras su regreso a mediados de 2025, compitió en el Mubadala City Open, el Masters 1000 de Cincinnati y el US Open, logrando una victoria en Washington que la convirtió en la mujer de mayor edad en ganar un partido en el circuito WTA.
De conseguir un triunfo en Melbourne, Venus Williams volvería a hacer historia: sería la tenista más longeva en ganar un partido de Grand Slam desde Martina Navratilova en Wimbledon 2004, reafirmando que su legado sigue vigente más allá del paso del tiempo.
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