Hablando sobre su reciente visita a Líbano, Chaiban dijo que lo que presenció allí y lo que está sucediendo en toda la región “requiere toda la atención y una respuesta clara y colectiva”.
En Líbano, más de 350 escuelas públicas se utilizaron como refugios, interrumpiendo la educación de alrededor de 100.000 estudiantes, y los servicios públicos se vieron sometidos a una fuerte presión, con sistemas de agua dañados y trabajadores de la salud asesinados mientras intentaban rescatar a la población, dijo.
Si bien UNICEF brindó asistencia a 151.000 personas desplazadas internamente en más de 250 albergues y zonas de difícil acceso con artículos esenciales no alimentarios, y proporcionaba agua y saneamiento en 188 albergues, atendiendo a unas 46.000 personas, la magnitud de las necesidades “está aumentando más rápido que los recursos disponibles”, advirtió.
“Recordamos a todas las partes sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario”, añadió, y señaló que, como indicó el secretario general, “necesitamos una desescalada y una solución política para esta guerra”.
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