Una muy mala noche en Ámsterdam
Hubo fuertes enfrentamientos entra la policía y gente que protestaba.

La celebración de Nochevieja en Ámsterdam terminó esta madrugada con una de las jornadas más convulsas y violentas de los últimos años, marcada por un devastador incendio que arrasó una iglesia histórica, múltiples ataques contra cuerpos de emergencia, al menos dos personas muertas en accidentes con fuegos artificiales y decenas de detenciones en varias ciudades del país.
Pasadas las 0:45 horas del 1 de enero de 2026, se declaró un fuego de origen aún no confirmado en la iglesia Vondelkerk de estilo neogótico construida en 1872 junto al parque Vondelpark. En minutos, las llamas envolvieron el edificio y la torre principal de 50 metros de altura se derrumbó, al tiempo que el techo y buena parte de la estructura eran consumidos por el incendio. Las autoridades declararon que la iglesia ya no puede ser salvada y que el fuego había destruido gran parte del edificio.
El incendio obligó a evacuar a decenas de residentes de los inmuebles cercanos y se cortó el suministro eléctrico en 90 hogares como medida de seguridad. Las brigadas de bomberos trabajaron durante horas para contener las llamas y minimizar riesgos a viviendas y al parque. Aunque no se reportaron víctimas fatales, el impacto patrimonial y simbólico fue grande: la alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema, describió la pérdida de la Vondelkerk como un “golpe doloroso para la ciudad”, recordando su valor histórico y comunitario.
Las causas precisas del incendio aún están bajo investigación, y no hay confirmación oficial de que haya sido provocado por fuegos artificiales u otro acto deliberado, aunque ese escenario es considerado plausible.
“Violencia sin precedentes”
El siniestro en Ámsterdam fue apenas uno de los episodios más severos de una Nochevieja descripta por las autoridades neerlandesas como de “violencia sin precedentes”. Las fuerzas de seguridad y los servicios de emergencia en varias ciudades, incluyendo Ámsterdam, Breda y otras localidades, fueron blanco de ataques con fuegos artificiales, explosivos improvisados y lanzamiento de objetos, lo que dificultó sus tareas de respuesta y obligó a reforzar la intervención policial. La presidenta del sindicato de la policía neerlandesa, Nine Kooiman, relató que ella misma fue alcanzada en varias ocasiones por fuegos artificiales mientras trabajaba en el operativo en Ámsterdam.
Esa violencia se tradujo en más de 250 personas detenidas en todo el país por disturbios y agresiones a agentes y equipos de emergencia, una cifra que supera ampliamente la registrada en años recientes. En la propia Ámsterdam se reportaron al menos 52 arrestos, junto con 275 llamadas de asistencia médica y 300 intervenciones de bomberos.
En cuanto a víctimas mortales, dos personas perdieron la vida en accidentes con fuegos artificiales: un hombre de 38 años en Aalsmeer, en las cercanías de Ámsterdam, y un menor de 17 años en Nijmegen, ambos en circunstancias vinculadas al uso de pirotecnia. Además, hubo varios heridos de gravedad que fueron trasladados a hospitales.
Estos hechos ocurren en el contexto de un debate público y político intenso en los Países Bajos sobre la regulación del uso de fuegos artificiales. El año 2025 fue la última Nochevieja en la que se permitió su venta a consumidores particulares antes de la entrada en vigor de una prohibición total de venta, defendida durante años por servicios de emergencia y autoridades, debido al elevado número de incidentes y lesiones que generan. La combinación de celebraciones tradicionales, un uso masivo de pirotecnia y tensiones en torno a su regulación ha generado un ambiente de caos y violencia difícil de controlar para las fuerzas del orden. En Ámsterdam y otras ciudades, los servicios de emergencia expresaron que los incendios, ataques y saturación de llamadas pusieron a prueba la capacidad operativa de bomberos, ambulancias y policía. En suma, la Nochevieja de 2025-2026 quedará marcada en los Países Bajos por la devastación patrimonial de la Vondelkerk, la violencia contra servicios públicos, las muertes relacionadas con fuegos artificiales y un amplio despliegue policial y de emergencia.
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