Una científica argentina fue galardonada con el “Nobel” de astrofísica
Ana Helmi, quien emigró a los Países Bajos en 1996, trabaja en la Universidad de Groningen y se especializa en el análisis de las galaxias. También estudia la naturaleza de la materia oscura. El premio fue compartido con otros dos astrónomos.

La astrónoma Amina Halmi, nacida en Bahía Blanca y egresada de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), se convirtió esta semana en la primera argentina en recibir el Premio Kavli de Astrofísica, una de las distinciones más importantes del mundo. El premio fue otorgado por sus investigaciones sobre el origen y la naturaleza de la Vía Láctea.
El galardón, considerado un “Nobel” para las ciencias del universo, fue compartido con el astrónomo ruso Vasily Belokurov, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido); el francés Rodrigo Ibata, de la Universidad de Estrasburgo.
La ceremonia de premiación se desarrolló este martes en la ciudad de Oslo, Noruega. En total, fueron entregadas diez estatuillas “a diez científicos de nueve nacionalidades diferentes, procedentes de tres continentes”, en homenaje a “sus investigaciones, por ampliar la comprensión de lo grande, lo pequeño y lo complejo”, ponderaron en su sitio web.
“Desde revelar la extraordinaria eficiencia de nuestro cerebro en el aprendizaje, hasta descubrir las colisiones ocultas bajo la aparentemente armoniosa espiral de la Vía Láctea, pasando por nuestra capacidad para modificar las propiedades de los materiales con solo girarlos. Cada uno de los descubrimientos premiados hoy contribuye a responder preguntas cruciales y a abrir nuevas áreas de investigación”, indicaron.
A través de la cuenta de X, la Embajada Argentina en Noruega e Islandia destacó este logro con una publicación donde se aprecia el momento de la entrega de la estatuilla a la científica. “Amina Helmi recibió ayer el Premio Kavli 2026 de Astrofísica de la Academia Noruega de Ciencias y Letras, que le fue entregado por el Primer Ministro Jonas Gahr Støre”, escribieron.
Helmi nació en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca y en su juventud eligió estudiar astrofísica en la prestigiosa universidad de la capital de la provincia. Es hija de una madre neerlandesa y un padre egipcio, siendo este último profesor de química en Argentina. En 1996 emigró a los Países Bajos e inició un doctorado en la Universidad de Leiden para estudiar la formación de la Vía Láctea en el contexto de la cosmología. Tras unos años como investigadora postdoctoral, se incorporó al Instituto Kapteyn en Groningen, donde fue nombrada catedrática en 2012.
El comité del premio Kavli definió el valor de sus investigaciones al destacar que descubrió “evidencia fósil de cómo se construyó la Vía Láctea”.
Además de sus estudios sobre la Vía Láctea, la astrofísica investiga la naturaleza de la llamada “materia oscura”, es decir, un tipo de materia desconocida que aparece en las mediciones como parte fundamental del universo, pero cuyas características aún se desconocen.
“Los galardonados con el premio Kavli han utilizado los restos de galaxias devoradas para demostrar que nuestra galaxia es la superviviente de enormes colisiones cósmicas de hace miles de millones de años, lo que nos ofrece una visión revolucionaria de cómo se forma nuestro universo”, explicó Per Barth Lilje, presidente del Comité del Premio Kavli de Astrofísica, a la hora de justificar el premio de Helmi y sus colegas.
Tras recibir este reconocimiento, Helmi expresó sentirse emocionada por la distinción y sostuvo a La Nación: “Creo que es un premio a la carrera, al esfuerzo y al trabajo de tanta gente con la que colaboré todos estos años; como no hay Nobel de Astrofísica, esto es lo máximo a lo que se puede llegar”.
Además de la estatuilla, en los premios Kavli se entrega el equivalente en coronas noruegas a un millón de dólares por categoría.
Se trata de otro de los premios que acumula en su estantería. Entre ellos están el Premio Spinoza del Consejo de Investigación de los Países Bajos en 2019 y el Premio Brouwer de la Sociedad Astronómica Estadounidense en 2021. Además, la astrónoma es miembro de la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos desde 2017 y dama de la Orden del León Neerlandés desde 2021.
Los premios Kavli fueron creados en 2008 por el empresario y tecnólogo Fred Kavli (1927-2013), nacido en un pueblo de los fiordos noruegos y que desarrolló una destacada carrera en Estados Unidos.
La justificación del Premio Kavli 2026
De acuerdo con el comité de los premios, los tres galardonados “transformaron radicalmente nuestra comprensión de cómo han evolucionado las galaxias masivas a lo largo de la historia del universo”.
“En el marco jerárquico de la formación de galaxias, se cree que las galaxias masivas crecen mediante la acreción de numerosos sistemas galácticos más pequeños procedentes de su entorno circumgaláctico circundante. Los galardonados han aportado pruebas observacionales claras de que, efectivamente, se han producido importantes fusiones, y que sus huellas siguen siendo visibles hoy en día, miles de millones de años después, en nuestra galaxia, la Vía Láctea,” postularon.
Estos descubrimientos fueron posibles gracias a los datos de estudios, como los del Sloan Digital Sky Survey y de la misión espacial Gaia, los cuales “proporcionaron posiciones tridimensionales, velocidades tridimensionales y abundancias químicas de miles de millones de estrellas”.
“Al combinar estos conjuntos de datos con métodos analíticos y simulaciones innovadoras, los tres galardonados han revelado que nuestra galaxia es el resultado de colisiones cósmicas repetidas, dramáticas y violentas. Descubrieron numerosas corrientes estelares individuales y subestructuras de halo que pueden rastrearse hasta eventos de acreción importantes específicos, revelando una historia de formación compleja que va mucho más allá de un simple escenario de acreción continua y uniforme”, enfatizaron.
Asimismo, señalaron cuáles fueron los aportes particulares de cada científico para el descubrimiento astronómico colectivo.
Vasily Belokurov, por su parte, “demostró la importancia de las galaxias enanas ultradébiles para la historia de acreción de la Vía Láctea”. En este sentido, explicaron que el científico ruso “presentó un esquema exhaustivo de la historia de acreción de la Galaxia (el llamado ”campo de corrientes”), con profundas implicaciones para la distribución de la materia oscura“. Mientras tanto, junto a Helmi, de forma independiente, identificó el remanente —la Salchicha de Gaia-Encélado— de la última gran fusión con una galaxia enana. “Belokurov destacó sus órbitas fuertemente radiales y su papel dominante en la formación del halo local”, puntualizaron.
Al respecto de la argentina, explicaron que logró identificar “corrientes estelares, remanentes de antiguas galaxias enanas acrecionadas, demostrando que aún se pueden rastrear fusiones antiguas en las estrellas del halo local”.
“Mostró que el evento de acreción de Gaia-Enceladus, conocido como la Fusión de Salchichas, contribuyó con una gran fracción de las estrellas del halo interno y probablemente calentó el disco primitivo hace entre 8 y 11 mil millones de años”, señalaron, y agregaron: “Helmi aplica la quimiodinámica, combinando abundancias químicas detalladas con cinemática, para distinguir las estrellas formadas in situ de las acrecionadas”.
Por último, precisaron que “el descubrimiento de la galaxia enana esferoidal de Sagitario por Rodrigo Ibata proporcionó la primera evidencia observacional clara de que la Vía Láctea sigue acumulando galaxias satélite”.
“Su posterior mapeo de la corriente de marea de Sagitario y su identificación de la rica subestructura y asimetría del halo de la galaxia de Andrómeda han sido fundamentales para visualizar los complejos campos de escombros alrededor de ambas galaxias, que aún hoy desafían nuestra comprensión de la formación de estructuras a escala galáctica”, concluyeron.
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