Trump extiende la tregua entre Israel y Líbano y abre una ventana clave para negociar la paz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la extensión por tres semanas del alto el fuego entre Israel y Líbano, en un intento por consolidar un canal de diálogo que no se activaba de manera directa desde hace más de 30 años. La tregua, vigente desde el 16 de abril, se mantendrá ahora hasta mediados de mayo mientras continúan las negociaciones hacia un eventual acuerdo de paz.
El anuncio llegó tras una reunión en la Casa Blanca que el mandatario calificó como “muy histórica”. “¡La reunión fue un éxito! Estados Unidos colaborará con el Líbano para ayudarlo a protegerse de Hezbollah”, escribió Trump en su red Truth Social, dejando en claro el rol activo de Washington en el proceso.
Un diálogo inédito en décadas
El encuentro representó la segunda ronda de conversaciones directas entre ambos países en tres décadas, un hecho poco frecuente considerando que Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas formales y continúan técnicamente en estado de guerra desde 1948.
De la reunión participaron figuras clave del gobierno estadounidense como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, junto a representantes diplomáticos de ambas naciones. Trump adelantó además su intención de recibir próximamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun.
Un conflicto con heridas abiertas
El alto el fuego original, acordado por diez días, fue concebido como un gesto de distensión tras una escalada que dejó consecuencias devastadoras. La última guerra entre Israel y Hezbollah provocó alrededor de 2.300 muertos en territorio libanés y más de un millón de desplazados, en medio de una intensificación del conflicto regional vinculada a Irán.
Las hostilidades incluyeron bombardeos aéreos, incursiones terrestres y ataques con cohetes y drones hacia el norte israelí. Actualmente, el ejército de Israel mantiene una franja de seguridad dentro del sur libanés, un punto central de disputa en las negociaciones.
Tensiones y condiciones cruzadas
El eje del conflicto sigue siendo el rol de Hezbollah. Desde Israel, el canciller Gideon Saar sostuvo que el grupo representa el principal obstáculo para la paz y lo vinculó con la influencia iraní en la región.
Del lado libanés, el primer ministro Nawaf Salam condicionó cualquier acuerdo definitivo a la retirada total de las tropas israelíes del sur del país. También se plantearon objeciones a las demoliciones de viviendas en zonas ocupadas, una práctica denunciada por Beirut.
Una oportunidad frágil
Pese a las diferencias, la extensión del alto el fuego amplía el margen para avanzar en temas clave como la demarcación de la frontera terrestre, la liberación de prisioneros y el despliegue del ejército libanés en la zona limítrofe.
El antecedente más cercano, el fallido Acuerdo del 17 de Mayo de 1983, nunca logró consolidarse. Por eso, el proceso actual se observa con cautela: puede ser el inicio de un cambio de rumbo o apenas otra pausa en un conflicto que lleva décadas sin resolución.
Durante estas tres semanas, la diplomacia jugará contra reloj. En ese tablero delicado, cada gesto cuenta y cada silencio también. El resultado definirá si la región se acerca a la estabilidad o vuelve a encenderse.
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