Tras el Tedeum, el Gobierno decidió no responderle a García Cuerva para evitar un nuevo conflicto con la Iglesia
En la Casa Rosada aseguran que la misa “no generó nada” puertas adentro y remarcan como positivo el cierre en el que el arzobispo citó a Messi. Buscan evitar una nueva escalada con la Iglesia después del acto por el 9 de Julio.
El Gobierno le baja el tono al mensaje de Jorge García Cuerva en el Tedeum por el 9 de Julio y no saldrá a responderle al arzobispo de Buenos Aires. En el Ejecutivo aseguran que sus críticas a las “cuevas de corrupción”, la intolerancia y la crueldad hacia los más débiles no generaron repercusión interna en el Gabinete.
“No generó nada. Fue una homilía normal”, expresan en Nación. En la Casa Rosada sostienen que el discurso no fue leído como una confrontación directa con Javier Milei y remarcan como positivo el tramo final, en el que García Cuerva citó a Lionel Messi para pedir unidad entre los argentinos.
El arzobispo encabezó la ceremonia religiosa en la Catedral Metropolitana frente al Presidente, sus ministros y dirigentes del oficialismo. Durante la homilía, pidió apartarse del “camino de la intolerancia”, de “los enfrentamientos constantes” y de “la crueldad hacia los más débiles”, además de advertir sobre quienes se esconden en “cuevas de corrupción” y hacen que “los pobres sean cada vez más pobres”.
En Balcarce 50 reconocen que el mensaje tuvo contenido político, pero buscan evitar una nueva escalada con la Iglesia. La lectura oficial es que García Cuerva hizo una crítica general a la dirigencia y no una acusación específica contra el oficialismo en medio del caso que derivó en la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.
En Nación también decidieron despegarse de la reacción de la diputada libertaria Lilia Lemoine, que tildó al arzobispo de “peronista” y calificó sus discursos como “hipócritas y aburridos”. En despachos oficiales aseguran que esos dichos “corren por su cuenta” y que no forman parte de una respuesta institucional.

La decisión de no contestar marca una diferencia con otros momentos de tensión entre Milei y García Cuerva. Después del Tedeum del 25 de Mayo, el Presidente sí habló públicamente sobre la homilía del arzobispo, aunque evitó una confrontación directa: dijo que no se sintió atacado, que le parecía una opinión válida y que abría un diálogo, pero consideró “exagerado” hablar de “terrorismo en las redes”.
En esa oportunidad, Milei también hizo una interpretación propia de la parábola usada por García Cuerva sobre la asistencia a una persona con discapacidad. El jefe de Estado sostuvo que, en el relato bíblico, al paralítico “no lo llevan al Estado, sino a Jesús”, en una respuesta que buscó discutir el trasfondo del mensaje religioso sin romper el vínculo con la Iglesia.
Ahora, la estrategia oficial es más silenciosa. En el Gobierno quieren evitar que el Tedeum se transforme en un nuevo frente de conflicto después de la foto de Milei con gobernadores en Tucumán, la primera reunión ampliada de Gabinete con Diego Santilli como jefe de ministros y el intento de reordenar la agenda legislativa para el segundo semestre.
En la Casa Rosada también observan el contexto eclesiástico. El Ejecutivo viene intentando preservar el vínculo con la Iglesia mientras espera una eventual visita del papa León XIV a la Argentina. Por eso, en despachos oficiales sostienen que no hay interés en abrir una disputa pública con el arzobispo porteño por una homilía que consideran dentro de los márgenes habituales de una fecha patria.
El punto que más destacaron en Nación fue el cierre del mensaje. García Cuerva apeló al clima del Mundial y citó una publicación de Messi para remarcar que los argentinos, cuando luchan juntos y unidos, pueden conseguir lo que se proponen. En la Casa Rosada leyeron ese pasaje como una señal menos confrontativa y más alineada con el discurso de unidad que Milei buscó mostrar en Tucumán.

El vocero Adrián Ravier ya había reforzado esa línea al destacar la foto del Presidente con gobernadores aliados en la Casa Histórica. En su mensaje público, pidió “dejar atrás las divisiones estériles” y sostuvo que Nación y provincias deben trabajar juntas para consolidar el rumbo del Gobierno.
Ese es el marco que intentan sostener en Balcarce 50: bajar la tensión con actores institucionales, mostrar diálogo con gobernadores y concentrar la discusión política en las reformas. En Nación creen que la prioridad no pasa por polemizar con García Cuerva, sino por ordenar el envío de proyectos al Congreso.
La homilía, de todos modos, tocó temas sensibles para la administración libertaria. García Cuerva habló de discapacidad, jubilados, desocupados, jóvenes afectados por el narcotráfico y sectores vulnerables, en momentos en que el Gobierno evalúa incluir cambios a las leyes de Discapacidad y Financiamiento Universitario dentro del Presupuesto 2027 para reducir su impacto fiscal.
En el Ejecutivo sostienen que esas discusiones deberán resolverse en el Congreso y dentro del marco presupuestario, no a través de cruces públicos con la Iglesia. La postura oficial es que cualquier aumento de gasto debe tener fuente de financiamiento o compensación, una idea que Milei también busca blindar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y una regla fiscal más estricta.
Por ahora, la orden es no responder. La Casa Rosada buscará dejar el episodio en el plano institucional del Tedeum y mantener el foco en la reunión de Gabinete, la reforma del Banco Central, la negociación con gobernadores y la agenda legislativa. “Fue una homilía normal”, insisten en Nación, como forma de cerrar el tema sin escalar la tensión.
Fuente: TN
Por: G. Herrera
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