Tiene atrofia muscular espinal, encontró refugio en la música y sueña con vivir de sus canciones

Alfonsina Soler tenía un año y medio cuando fue diagnosticada. Lejos de que su discapacidad la defina, busca convertirse en cantante, dar clases y tener sus propios shows.

Para Alfonsina, la música ocupa ese lugar hace años. Creció con la influencia musical de su papá y, desde chica, encontró en el canto una de las formas de expresión que más disfrutaba. Más tarde, lo que comenzó como un pasatiempo se convirtió en una vocación.

 

Alfonsina Soler tiene 28 años, vive en Luján y tiene atrofia muscular espinal, una enfermedad genética que le diagnosticaron cuando tenía un año y medio. Creció sin permitir que la enfermedad la definiera. Entonces, la música no solo se convirtió en una pasión, sino en un aliviador físico y emocional.

En una entrevista con TN, compartió su historia, habló de cómo la música se convirtió en su refugio, cómo la convirtió en una herramienta para ayudar a los demás y cuáles son los sueños que busca alcanzar.

Crecer con atrofia

A pesar de haber sido diagnosticada desde tan chica, Alfonsina asegura que nació sana: “No nací con la enfermedad, sino que al año y medio me la detectaron porque notaron que no podía pararme y hacer algunas cosas”.

Para ella fue algo implícito; no le comunicaron lo que tenía, sino que convivió con ello: “Desde siempre lo tuve, es reloco porque nunca hubo un: ‘Che, Alfon, te queremos decir que tenés atrofia’; es como que yo simplemente crecí así. Me crié normalizando lo que tenía, nunca me lo pregunté”, resume.

Alfonsina fue diagnosticada cuando tenía un año y medio. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)
Alfonsina fue diagnosticada cuando tenía un año y medio. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)

Su familia, lejos de percibir el diagnóstico como algo fuera de lo común, la acompañó en todo momento: “Creo que mi familia hizo un buen trabajo porque fue como algo normal, no me trataron como si fuera algo distinto”, destaca Alfonsina.

Más que una condición que la define, Alfonsina entiende la discapacidad como una parte más de su vida y desea que los demás la vean como una igual: “Me gustaría que la gente entendiera que la discapacidad ni existeque es algo más. Y que me trate como par, la igualdad de condiciones, el respeto, la comunicación y el ser común, la autenticidad”.

Cuando la música es mucho más que melodías

La vida de Alfonsina estuvo atravesada por la música desde joven, porque en su casa su papá siempre estaba escuchando distintos artistas. Esa influencia formó su música y generó infinitos recuerdos: “Me gustan tipos de voces, poesías y formas que vienen de Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo, Coti, Julieta Venegas… Y cuando fui a un concierto por primera vez, lloré un montón, me atravesaron un montón de cosas”.

Cuando lo fue a ver a Santiago Aysine, un artista solista, su realidad cambió para siempre: “Lo vi cantando cuatro horas con una pasión que no había visto nunca. Estaba solo, sentado en una banqueta con una guitarra. Quería ser parte de eso”.

Desde chica supo que se quería dedicar a la música. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)
Desde chica supo que se quería dedicar a la música. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)

Durante su adolescencia, su mamá la impulsó a tomar clases de canto y a explorar distintas disciplinas artísticas. Con el tiempo tuvo una banda, comenzó a hacer shows y, en 2022, empezó a estudiar con Mariana Bianchini, quien la ayudó a profesionalizarse y a descubrir nuevas técnicas vocales. “Me trató siempre como un par, como una adulta, como una colega, como una profesional”, recuerda.

En su camino, fue descubriendo que la música era mucho más que sonidos: “Me hacía muy bien físicamente, me hacía bien al alma. Cuando estuve muy mal, me sacó a flote y cuando estoy muy bien, me potencia como estoy”, destaca Alfonsina.

Además de cantar, Alfonsina dio clases y hoy busca que el arte se convierta en una parte central de su vida laboral: quiere volver a enseñar, hacer shows y avanzar con sus propias canciones.

Todos los trabajos que tiene para subsistir

A lo largo de los años, tuvo que combinar su vocación artística con distintos trabajos y emprendimientos para sostenerse económicamente. Hoy trabaja con el tarot, maneja redes sociales, participa de un streaming y tiene emprendimientos propios, entre ellos una marca de remeras.

Sin embargo, entre todos sus proyectos, el canto sigue ocupando un lugar especial. Alfonsina quiere volver a dar clases y empezar a tomarse cada vez más en serio la música como una profesión. “Me dedico a la música; la idea es poder retomar las clases de canto y empezar a dar shows y tomarme un poco más en serio como un trabajo la música”, sostiene.

En sus clases de canto se empezó a dar cuenta de que la música podía ayudar a la gente con atrofia. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)
En sus clases de canto se empezó a dar cuenta de que la música podía ayudar a la gente con atrofia. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)

Su recorrido como cantante también le permitió encontrar una forma de ayudar a otras personas con la misma condición. Mientras estudiaba, comenzó a descubrir que algunas herramientas del canto podían ayudar a otras personas con su misma discapacidad. “Descubrí un montón de cosas de canto que servían para la atrofia y así que hice una tanda, una época de dar clases a gente con lo mismo”, explica.

A partir de esa experiencia, Alfonsina empezó a imaginar un proyecto que combine sus dos mundos: “Me gustaría armar como alguna especie de curso, de taller o algo especial para el tema de la atrofia y el canto”. Su idea es que, llegado el momento, pueda hacerlo junto a un médico u otro profesional y aportar desde su propia experiencia. Así, aquello que primero encontró como un refugio para ella podría convertirse también en una herramienta para acompañar a otros.

El sueño de vivir de la música

Durante la pandemia, Alfonsina comenzó a publicar covers en redes sociales y, a partir de esos videos, empezó a construir una comunidad de seguidores. Con el tiempo, esa exposición le permitió animarse a dar un paso más: dejar de interpretar solamente canciones ajenas y empezar a mostrar lo que ella misma escribe.

“En el cover, como es algo ajeno, no pasa nada porque me centro más en lo vocal y en dar todo en ese sentido. En algo mío siento que estoy mucho más concentrada en lo que digo”, explica. En sus canciones, principalmente, habla de amor y desamor, dos temas que reconoce como los que más la atravesaron. Su deseo es que quienes las escuchen puedan sentirse identificados.

Alfonsina busca que los demás puedan sentirse identificados con sus canciones. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)
Alfonsina busca que los demás puedan sentirse identificados con sus canciones. (Foto: gentileza Alfonsina Soler)

Alfonsina tiene claro qué quiere generar en el público. No busca solamente contar sus propias historias, sino que cada persona pueda apropiarse de sus canciones y encontrar algo de sí misma: “Me encantaría que se sienta identificado, que encuentre un mensaje y que también sienta ganas de cantarla”. Para ella, una canción también puede ser ese espacio de pausa que muchas veces hace falta en medio de la rutina: “Me gusta que mi música pueda generar esa sensación de volver al juego o a un lugar ameno para uno”.

El objetivo es convertir de a poco esa pasión en una forma de vida. No sueña con grandes escenarios o con una exposición masiva. “No aspiro a grandes sueños, sino que me gustaría algo más acústico, más hogareño, más tranquilo”, cuenta.

 

Después de años de combinar la música con otros trabajos, el deseo cada vez es más concreto y, si tuviera que elegir una sola actividad para dedicarle su vida, no duda: “Me encantaría vivir de la música y de las redes. Elegiría una y mil veces ser cantante, dar clases y hacer shows”.

fuente: pagina 12

op: checo mirciano

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