Temporada blanca excepcional en San Juan: la cordillera acumula hasta 2,30 metros de nieve y anticipa un fuerte deshielo
Con registros que cuadruplican los escasos niveles de años anteriores, la UNSJ destaca el volumen histórico acumulado en alta montaña. Aunque trae alivio hídrico, los especialistas piden prevención ante el futuro caudal y posibles tormentas estivales.
San Juan registra una acumulación histórica de nieve en su cordillera y se prepara para un deshielo histórico
La UNSJ confirmó registros de hasta 2,30 metros en la alta montaña, una cifra que triplica los valores de años anteriores. Expertos llaman a extremar la limpieza en redes de riego ante la llegada de la temporada de fusión.
Los altos picos cordilleranos de San Juan atraviesan un invierno atípico y sumamente generoso en materia nívea. De acuerdo con los monitoreos técnicos, las mediciones actuales revelan espesores que rozan los 2,30 metros en sectores clave de la cuenca del río San Juan, marcando un contraste absoluto frente a las escasas marcas de temporadas pasadas, donde los acumulados rara vez superaban el metro de altura.
Desde el ámbito científico, la investigadora de la UNSJ Agustina Albeiro precisó que las estaciones instaladas en la cuenca norte —vinculadas al río Jáchal— acusan unos 160 centímetros, al tiempo que el segmento sur cordillerano se mueve en una franja de entre 1,30 y 2,30 metros. “Decirte que los acumulados ni siquiera llegaban al metro en años anteriores, ya estar hablando de estos volúmenes verdaderamente es muy interesante”, enfatizó la referente al calificar el fenómeno como algo fuera de lo común.
Factores técnicos y persistencia en la altura
Pese a lo auspicioso de las panorámicas satelitales que exponen un manto blanco continuo tanto en territorio argentino como del lado chileno, la especialista aconsejó prudencia analítica. Advirtió que las estaciones operan en puntos acotados y que la acción eólica suele distorsionar el volumen real acumulado, haciendo imprescindible la constatación en terreno.
A esto se acopla la incógnita sobre la densidad del recurso: un colchón níveo elevado no garantiza automáticamente un caudal hídrico masivo si el peso específico resulta liviano. Sin embargo, un factor positivo que distingue a este ciclo es la prolongación de las nevadas. Lejos de finalizar en los plazos habituales, el sistema continúa registrando aportes a fines de septiembre —una prolongación que no se veía desde el periodo 2015-2016— con proyecciones meteorológicas que extienden las anomalías positivas de precipitaciones hacia octubre.
El paso hacia el deshielo y la urgencia preventiva
Con el paulatino aumento térmico, el ciclo entra en una fase bisagra donde la acumulación neta le cede terreno a la fusión. Si bien el derretimiento ya inició su curso de forma natural, los expertos calculan que el volumen principal comenzará a descender con fuerza a partir de noviembre, superando con creces los caudales recientes y poniendo en marcha protocolos preventivos en organismos como el COPRE.
El panorama se completa con la posibilidad de que este importante volumen hídrico colisione durante el verano con las clásicas tormentas estivales, elevando el riesgo sobre cauces y colectores pluviales. Por este motivo, Albeiro insistió en la necesidad imperiosa de ejecutar tareas de saneamiento y mantenimiento preventivo en la red de riego local. “Es re importante que quienes correspondan o estén dentro del sistema hagan sus tareas”, sentenció. Finalmente, en cuanto al horizonte climático venidero, la investigadora optó por la cautela estadística, señalando que la continuidad de El Niño hasta abril no constituye una garantía matemática sobre el comportamiento futuro del agua en la provincia.
OP: Sebastián Almada
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