Suiza rinde homenaje a las víctimas del incendio

Velas encendidas, flores acumuladas sobre la nieve, aplausos prolongados para los socorristas y una multitud entonando Hallelujah, de Leonard Cohen. Así se vivió este domingo en Crans-Montana el homenaje a las víctimas del incendio del bar Le Constellation, ocurrido durante las celebraciones de Año Nuevo en esa estación alpina suiza y considerado uno de los peores desastres civiles en el país en las últimas décadas.
El fuego, que se desató en el sótano del local en plena madrugada del 1° de enero, dejó un saldo de 40 personas muertas y 119 heridas, la mayoría jóvenes y adolescentes. Las investigaciones preliminares indican que el incendio se habría originado por bengalas colocadas en botellas de champán que el personal del bar repartía entre los asistentes. Las chispas habrían prendido fuego al revestimiento del techo, cubierto con espuma utilizada como aislante acústico, lo que provocó una propagación extremadamente rápida de las llamas.
Pese a las temperaturas cercanas a los nueve grados bajo cero, cientos de personas participaron de una misa especial en la iglesia de San Cristóbal y luego avanzaron en silencio hacia la capilla ardiente instalada a pocos metros del lugar de la tragedia. Muchos se abrazaban y lloraban en silencio; otros llevaban ramos de flores, velas. En medio del cortejo, la multitud se abrió para dejar pasar a los bomberos y rescatistas, que recibieron un largo aplauso. Varios de ellos se mostraban visiblemente conmocionados por lo vivido. Para los habitantes de Crans-Montana, son héroes.
Durante el servicio religioso, algunas personas se descompensaron y cayeron al suelo, superadas por la emoción. Entre los presentes había familiares de víctimas, sobrevivientes y vecinos de localidades cercanas. “Vinimos como muestra de solidaridad”, explicó una mujer a la prensa internacional, presente en la conmemoración. Otra asistente, de nacionalidad británica, confesó que escuchar los cantos la desbordó por completo y que resultaba imposible permanecer indiferente frente al dolor de las familias que aún aguardaban noticias sobre sus seres queridos.
Hasta el momento, las autoridades lograron identificar a 24 de las víctimas fatales, entre ellas once menores de edad y seis extranjeros. La lista incluye a 18 ciudadanos suizos, dos italianos, un francés, un joven con doble nacionalidad italiana y emiratí, además de un rumano y un turco. En paralelo, 113 de los 119 heridos ya fueron identificados, aunque varios permanecen internados con quemaduras graves. Algunos continúan inconscientes y otros resultan irreconocibles, lo que complica las tareas de identificación.
Los cuerpos quedaron tan dañados por el fuego que los expertos forenses deben recurrir a análisis de ADN y registros odontológicos, un proceso que prolonga la angustia de las familias. Muchas de ellas se aferraron durante días a la esperanza de que sus hijos hubieran sobrevivido. Ahora, reciben las peores noticias. “Nuestro Arthur se fue a celebrar al paraíso”, escribió en Facebook Laetitia Brodard Sitre, madre de un adolescente de 16 años fallecido en el incendio, tras varios días de búsqueda desesperada. Este domingo, asistió al homenaje, contenida por amigos.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran escenas de pánico: jóvenes intentando salir del bar en medio del humo, otros tratando de apagar el fuego con sus camisetas, y algunos que, al principio, no advirtieron la magnitud del peligro y siguieron bailando o filmando. En Suiza, la edad legal para consumir alcohol es de 16 años, y esa noche el local estaba colmado de adolescentes.
La justicia abrió una investigación penal contra los dos gerentes del bar, una pareja de ciudadanos franceses, acusados de homicidio por negligencia, lesiones por negligencia e incendio provocado por negligencia. Los fiscales analizan las obras realizadas en el sótano en 2015, los materiales utilizados, las habilitaciones, la posible sobrepoblación del lugar, el acceso a las salidas de emergencia y la disponibilidad de extintores. También revisan videos que muestran al personal entregando botellas con bengalas encendidas, instantes antes de que el techo se incendiara.
Desde el Vaticano, el papa León XIV expresó su cercanía con “todas las personas en duelo tras la tragedia ocurrida en Crans-Montana” y aseguró que reza por los fallecidos, los heridos y sus familias. Mientras tanto, la localidad permanece sumida en un clima de recogimiento. Se cancelaron conciertos y se apagó la música en los bares, aunque los comercios continúan abiertos como espacios de encuentro. El lugar del incendio sigue cubierto por lonas blancas, frente a un santuario improvisado de flores, velas, peluches y notas manuscritas que no deja de crecer.
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