San Cristóbal despidió en silencio a Ian, el chico asesinado en la escuela

En la tardenoche del lunes, vecinos y familias se congregaron en la plaza principal de la ciudad para expresar su dolor y su inquietud.

En un gesto simbólico, un comerciante local, Alejandro, dueño de una farmacia de la ciudad, pintó el corazón rojo que siempre adorna su comercio de color negro en señal de duelo por la muerte de Ian. “Siempre estaba pintado de rojo. Hoy lo pinté de negro por la muerte del chico”, explicó, conmovido.

El hecho que motivó la marcha se produjo el lunes pasado, alrededor de las 7:00 de la mañana, cuando el adolescente ingresó armado con una escopeta al patio interno de la escuela durante el izamiento de la bandera y comenzó a disparar. Producto del ataque, varios alumnos resultaron heridos y uno de ellos falleció.

Entre los heridos, uno de 13 años fue trasladado en código rojo al Hospital Regional “Dr. Jaime Ferré” de Rafaela y luego derivado al Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia de Santa Fe para atención de mayor complejidad. Otro estudiante, de 15 años, fue trasladado para controles de rutina por heridas superficiales. Los seis pacientes restantes permanecen en el hospital local de San Cristóbal, con lesiones leves y en estado estable.

Las autoridades sanitarias de la provincia de Santa Fe, en coordinación con el despliegue interministerial, continúan brindando contención psicológica y asistencia interdisciplinaria a los heridos y a sus familias, en un esfuerzo por acompañar a quienes quedaron marcados por el episodio.

La ciudad de San Cristóbal vive horas de luto. Desde temprano, más de 500 personas se congregaron en las puertas de la escuela para encender velas y rendir homenaje a la víctima. La comunidad, compuesta por aproximadamente 16.000 habitantes, se siente unida en este dolor. Una vecina expresó: “Estamos porque nos conocemos. Seguimos siendo familia grande. Y aunque no nos veamos, sabemos que es hijo de fulano de tal”.

La comunidad mostró su consternación. “Los dos chicos son víctimas, tanto el que mató como el que murió. Son dos víctimas. Porque el pobre pibe de 13 se la comió así como venía”, comentó una residente, quien también reflexionó sobre la situación del agresor: “¿Qué le pasó por la cabecita? ¿Hasta qué punto, hasta qué extremo para reventar de esa manera?”.

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