Renunció uno de los veedores de la AFA y el Gobierno deberá designar un reemplazo

El abogado Agustín Ortiz de Marco dejó su cargo antes de iniciar funciones. El esquema de control sobre la entidad continuará con un solo representante mientras se define su sustituto.

La supervisión estatal sobre la Asociación del Fútbol Argentino sufrió un giro inesperado: el abogado Agustín Ortiz de Marco, uno de los veedores designados para revisar los balances y el funcionamiento institucional, presentó su renuncia antes de comenzar formalmente con sus tareas.

La salida se produjo en las últimas horas, justo cuando debía iniciarse el proceso de control dispuesto por el Ministerio de Justicia de Argentina por un plazo de 180 días. Según trascendió, el letrado argumentó una elevada carga laboral como motivo para no asumir el rol.

Ortiz de Marco había sido nombrado a mediados de marzo en el marco de una medida impulsada a partir de un pedido de la Inspección General de Justicia, organismo encargado de fiscalizar a las entidades civiles. La resolución estableció una veeduría sobre la AFA para relevar aspectos institucionales, administrativos y financieros.

La iniciativa fue formalizada por el ministro Juan Bautista Mahiques, aunque la designación del abogado tenía origen en la gestión anterior de la IGJ, encabezada por Daniel Vítolo, y fue ratificada tras el recambio de autoridades.

Un esquema de control incompleto

Junto a Ortiz de Marco también había sido designado el contador Rubén Miguel Pappacena, quien continúa en funciones y seguirá adelante con la tarea de supervisión. Ambos veedores tenían la responsabilidad de acceder a documentación clave de la AFA, como balances, contratos y registros administrativos, además de analizar decisiones vinculadas a la gestión.

El objetivo final es la elaboración de un informe que será elevado a la IGJ, que luego evaluará si corresponde adoptar nuevas medidas o realizar observaciones sobre el funcionamiento de la entidad.

La veeduría, vale aclarar, no implica una intervención directa ni el desplazamiento de las autoridades actuales. Se trata de un mecanismo de seguimiento que permite al Estado controlar el cumplimiento de las normas vigentes, una suerte de lupa institucional que observa sin alterar el pulso cotidiano de la conducción.

Qué puede pasar ahora

La renuncia deja incompleto el esquema originalmente previsto, por lo que el Ministerio de Justicia deberá designar a un nuevo abogado para cubrir la vacante y restablecer el equipo de control.

Mientras tanto, el proceso de revisión sigue su curso dentro del plazo estipulado. La decisión de implementar esta supervisión se originó tras la detección de irregularidades en el funcionamiento institucional y registral de la AFA, lo que derivó en la apertura de actuaciones administrativas.

Con un sillón vacío en la mesa de control, el foco ahora está puesto en la rapidez con la que se designe al reemplazante y en cómo continuará una auditoría que, aunque silenciosa, podría tener impacto en el futuro institucional del fútbol argentino.

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