Oro récord y retenciones en cero: el Estado resigna ingresos en plena escalada histórica

Con la cotización internacional en máximos y proyecciones que superan los 6.000 dólares por onza, Argentina mantiene en 0% los derechos de exportación al metal. Según estimaciones privadas, el fisco dejó de percibir más de 600 millones de dólares desde 2024.

En medio de un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas y un renovado interés de los bancos centrales por reforzar sus reservas en activos de refugio, el precio internacional del oro alcanzó niveles históricos y abrió un debate en la Argentina por el esquema tributario que rige sobre su exportación.

La onza troy superó los 5.500 dólares y las principales entidades financieras internacionales proyectan que el valor podría ubicarse en torno a los 6.000 dólares en los próximos meses. En este contexto, el Gobierno nacional mantiene en 0% las retenciones a las exportaciones del metal, una decisión que implica resignar ingresos fiscales en plena bonanza de precios.

De acuerdo con estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre 2024 y lo que va de 2026 el Estado podría haber recaudado alrededor de 625 millones de dólares si hubiese sostenido el esquema anterior, que fijaba un derecho de exportación del 8% hasta 2023. Solo en 2024, el monto adicional hubiera sido de 251 millones de dólares; en 2025, 328 millones; y en los primeros meses de 2026, otros 46 millones.

Un rally impulsado por la incertidumbre global

Tras una década en la que el oro osciló en torno a los 1.500 dólares y luego se acercó a los 2.000 hasta 2023, el metal inició un fuerte rally alcista. En 2024 el precio promedio creció 23% y en 2025 avanzó otro 44%. A fines del año pasado superó la barrera de los 4.000 dólares y este año perforó el umbral de los 5.000.

La escalada se explica por la creciente incertidumbre internacional, los conflictos en Medio Oriente, la debilidad del dólar y los procesos de desdolarización encarados por países como China, India y Turquía, cuyos bancos centrales incrementaron sus tenencias de oro como reserva de valor.

En este escenario, bancos como J.P. Morgan, Deutsche Bank y UBS ajustaron al alza sus proyecciones para el segundo semestre, con techos que van desde los 5.900 hasta los 6.300 dólares por onza.

Impacto en las mineras y debate fiscal

El boom del oro también se refleja en las acciones de las compañías del sector. La canadiense Barrick Gold, que opera el yacimiento Veladero junto a la china Shandong, pasó de cotizar por debajo de los 20 dólares a fines de 2024 a rondar los 46 dólares en la actualidad.

Por su parte, Newmont Corporation —operadora de Cerro Negro en Santa Cruz— saltó de 40 a 117 dólares en el mismo período, mientras que Agnico Eagle Mines avanzó de 50 a más de 230 dólares.

Si bien el Estado capta parte de esta mejora a través del impuesto a las Ganancias y de las regalías provinciales, distintos analistas sostienen que la recaudación podría ser significativamente mayor si se aplicaran retenciones en un contexto de precios excepcionales.

El debate cobra relevancia en un momento de caída de la recaudación real y fuerte ajuste fiscal. Mientras el cobre también quedó con retenciones en 0% —aunque hoy no registra exportaciones significativas—, el litio y la plata tributan 4,5%, lo que genera cuestionamientos dentro del propio sector minero sobre la disparidad de criterios.

Un informe incluido en el Plan Argentina Productiva 2030, elaborado en 2023 por la Secretaría de Industria junto al think tank Fundar, ya advertía sobre la necesidad de diseñar esquemas tributarios que permitan una mayor participación estatal en ciclos de precios extraordinarios, mediante tasas que se incrementen en función de la rentabilidad o del valor internacional del mineral.

Con el oro en máximos y perspectivas alcistas, la discusión sobre cómo capturar parte de esa renta extraordinaria vuelve al centro de la escena económica.

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