Niños de Baldes de Rosario visitan por primera vez el Parque Ischigualasto

Esta actividad, organizada por el Museo de Ciencias Naturales de la UNSJ, permitió a estos jóvenes residentes de una localidad ubicada a solo 30 kilómetros del parque, conocer por primera vez el famoso sitio paleontológico.

En un amanecer helado y lleno de anticipación, trece niños de la escuela José Ignacio Fernández de Maradona, en Baldes de Rosario, emprendieron un viaje inolvidable hacia el Parque Ischigualasto.

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Una experiencia educativa y emocionante

A las seis de la mañana, mientras la camioneta se dirigía por la Ruta 150, el entusiasmo era palpable. Los niños, acompañados por su seño y la directora, comenzaron su aventura con un desayuno y la aparición de Dino, la mascota disfrazada de dinosaurio, quien se encargó de animar la primera parte de la visita.

El recorrido comenzó en la sede del Museo de Ciencias Naturales del Parque, donde los niños aprendieron sobre la flora, la fauna y el origen de los continentes a través de videos y explicaciones de los especialistas. La geóloga Carina Colombi, una de las impulsoras de esta iniciativa, capturó la atención de los niños al relacionar elementos de su entorno cotidiano con la paleontología. Por ejemplo, explicó cómo el suri es el antepasado del Velociraptor, adaptándose a lo largo del tiempo para perder los dientes y desarrollar plumas.

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Paleontólogos por un día

Los niños tuvieron la oportunidad de aprender sobre la extracción de fósiles y la importancia de Ischigualasto en la historia de los dinosaurios. Alejandro, uno de los niños más curiosos, expresó su interés en convertirse en paleontólogo tras descubrir que el abuelo de todas las lagartijas, el Taytalura alcoberi, vivía en Ischigualasto. La jornada estuvo llena de preguntas y respuestas, juegos de adivinanzas y explicaciones sobre la vida y muerte de los dinosaurios observados.

Explorando el Parque

A las once de la mañana, con una temperatura que bajaba a ocho grados, los niños recorrieron el Parque. Visitaron lugares emblemáticos como Valle Pintado y la Cancha de Bochas, donde aprendieron sobre la conservación de fósiles. En el Museo de Sitio William Sill, descubrieron los secretos de una campaña de excavación y el trabajo de los paleontólogos.

Después de un almuerzo de empanadas y sándwiches, la última parada fue El Hongo, una formación geológica icónica del parque. Allí, los niños compararon el tamaño de las estructuras fósiles con sus propios cuerpos, cerrando el día con una mezcla de diversión y aprendizaje.

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Un viaje educativo integral

La directora de la escuela, Yolanda Mercado, destacó la importancia de estas visitas anuales, que despiertan el interés de los alumnos por la historia y la paleontología. La experiencia en Ischigualasto se integra en el currículo escolar, utilizando la visita para enseñar Matemática, Lengua y Ciencias Naturales de manera transversal. Por ejemplo, los niños calculan la edad de las especies encontradas y escriben cuentos inspirados en su visita.

Para Alejandro, y muchos de sus compañeros, este viaje fue el punto de partida para un sueño: convertirse en paleontólogos y explorar los secretos del pasado en su propio “Valle de la Luna”.

 

 

Op: Juan Llarena

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