Miles de promesantes renovaron su fe en la Difunta Correa con actos de sacrificio

Desde caminatas de más de 12 horas hasta subir de rodillas o de espaldas la escalinata del oratorio, más de 20.000 fieles llegaron a Vallecito para agradecer milagros y pedir bendiciones.

La devoción por la Difunta Correa volvió a quedar en evidencia este Viernes Santo en Vallecito, donde más de 20.000 personas se acercaron para cumplir promesas, agradecer milagros o simplemente renovar la fe. Este año, muchos promesantes redoblaron sus sacrificios: subieron la escalinata del oratorio de rodillas o de espaldas, caminaron largas distancias durante la madrugada y, en algunos casos, lo hicieron acompañados por familiares con lágrimas de emoción.

Uno de ellos fue Nahuel Luna, un joven chimbero que desde hace cuatro años camina hacia Vallecito para agradecer la recuperación de su madre, diagnosticada con cáncer. Este año, decidió subir la escalinata de espaldas y con el torso desnudo, acompañado por su madre y su hermano. “Le doy gracias a la Difunta por haber salvado a mi mamá. Hago este sacrificio para que siga bien”, expresó.

También Luis Calderón, oriundo de Caucete, cumplió su promesa subiendo de espaldas al oratorio. “No me importa el dolor, sino mostrarle mi fe en ella”, dijo, emocionado por la salud de su familia.

Desde Córdoba llegó María González, quien subió tres veces de rodillas la escalinata, agradeciendo tener salud y trabajo en un contexto económico difícil. “Es un montón, por eso lo hago con todo el corazón”, expresó mientras realizaba la segunda subida.

Otro caso fue el de Leonardo Pastén, que desde hace 13 años recorre el camino desde Angaco en honor al trabajo que consiguió gracias a la ‘Difuntita’. En tanto, Fabiola Baca, agradecida por haber saldado sus deudas, caminó desde el oratorio de Caputo y subió las escaleras de rodillas: “Siempre le voy a estar agradecida”.

Récord de devotos y mejoras en el paraje

 

Según el administrador del oratorio, Iván Kadi, durante el Jueves Santo llegaron unas 15.000 personas, lo que sumado al movimiento del viernes marca un número récord. “Es la primera vez que tanta gente visita la Difunta durante el jueves. Hubo mucho movimiento en ambos días”, afirmó.

Mientras la escalinata se llenaba de fieles, otros aprovechaban para recorrer las capillas, el museo y las nuevas instalaciones del paraje, como el puente peatonal y la galería comercial renovada. La espera para tocar la imagen de la Difunta fue de unos 20 minutos, debido a la gran cantidad de visitantes.

En la salida del oratorio, el sacerdote Orlando Sánchez se ubicó para bendecir a los fieles, haciendo la señal de la cruz en sus frentes y rociándolos con agua bendita.

Ya desde temprano, a las 8:30, ciclistas y jinetes emprendieron el regreso por la Senda del Peregrino, aprovechando las bajas temperaturas de la mañana tras haber cumplido con su promesa.

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