Milei, Trump y el futuro económico: qué puede cambiar para la Argentina tras las elecciones en Estados Unidos
El analista político Facundo Nejamkis evaluó el impacto que puede tener el resultado legislativo estadounidense en el vínculo entre ambos gobiernos
A horas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, la atención en la política argentina volvió a desplazarse hacia Washington. El resultado que enfrente Donald Trump en el Congreso puede alterar los márgenes de una relación que el gobierno de Javier Milei considera relevante para sostener su programa económico, aunque el analista político Facundo Nejamkis advirtió que cualquier lectura anticipada exige prudencia: “Hay que ser cautos”.
La discusión no transcurre solo en el Capitolio. En Argentina, el vínculo con la Casa Blanca se sigue de cerca desde los movimientos del mercado cambiario hasta el calendario electoral de 2027. Para Nejamkis, si persisten las dudas sobre la estabilidad local, el país podría volver a mirar hacia el norte en busca de asistencia. “Es posible que Argentina vuelva a necesitar a Estados Unidos”, afirmó en diálogo con Infobae A las Nueve.
Una derrota de Trump no cambiaría de inmediato el vínculo con Milei
El analista político sostuvo que una mala elección republicana no supondría, por sí misma, un quiebre inmediato en el respaldo que Washington le brinda a la administración de Milei. La dimensión de esa derrota y la composición final del Congreso serán determinantes para medir hasta dónde puede llegar el condicionamiento sobre el presidente estadounidense.
Según explicó Nejamkis, Trump necesitaría una caída amplia para quedar realmente limitado en el Senado. Perder una mayoría, planteó, no alcanza necesariamente para bloquear todas las decisiones del Ejecutivo ni para modificar de forma automática su política hacia la Argentina.

El escenario, de todos modos, obligaría a una nueva negociación. Nejamkis señaló que Trump ya anticipó que, ante un Congreso adverso, podría recurrir al veto para frenar proyectos opositores, mientras sus adversarios tendrían la capacidad de obstaculizar iniciativas de la Casa Blanca.
La atención argentina sobre esos comicios se vincula con la ayuda que el país recibió antes de las últimas elecciones locales. El analista mencionó, entre otros elementos, una intervención directa sobre el mercado cambiario, una medida que ubicó fuera de los antecedentes conocidos para una campaña argentina.
Nejamkis incluso puso en duda que Estados Unidos haya intervenido de un modo similar durante un proceso electoral en otro país. Esa referencia explica por qué el resultado legislativo estadounidense es seguido en Buenos Aires como algo más que una disputa interna de Washington.
La economía argentina vuelve a ordenar la relación con Washington
Para Nejamkis, el alcance del apoyo externo dependerá también de lo que ocurra puertas adentro. La evolución del programa económico, la recesión, el atraso cambiario y las compras de dólares conforman un cuadro que el Gobierno deberá resolver con sus propias herramientas antes de depositar expectativas en sus aliados internacionales.
El analista remarcó que la presión sobre el dólar suele crecer durante los años electorales. Si esa dinámica se profundiza, dijo, la administración libertaria podría encontrarse otra vez ante la necesidad de un respaldo externo que le permita atravesar períodos de incertidumbre.
Sin embargo, ubicó el eje de la próxima competencia en la gestión. “Milei compite con Milei”, sostuvo Nejamkis al señalar que, aun con apoyo desde el exterior, los oficialismos llegan a las urnas condicionados sobre todo por el resultado de sus propias decisiones.
La consolidación de la estabilización económica aparece, bajo esa mirada, como una condición central. Un período de crecimiento anual sostenido reduciría el peso que hoy tienen los vínculos internacionales en la conversación política y económica alrededor del Gobierno.
Nejamkis ubicó el programa de Milei entre Menem y Macri
Al comparar el ciclo actual con experiencias recientes, Nejamkis definió al programa de Milei como un punto intermedio entre la estabilización de los años 90 y el gradualismo de Mauricio Macri. La caracterización combina avances que el analista reconoce en el presente con carencias que, a su juicio, todavía separan al Gobierno de aquel antecedente.
El especialista sostuvo que la gestión libertaria aplicó un ajuste mayor y alcanzó una estabilidad cambiaria superior a la que tuvo Macri. En esa comparación, destacó que el dólar se mantiene estable y que hay menos incertidumbre sobre el valor de la moneda.
A la vez, señaló que al proceso actual le faltan los años de crecimiento que atribuyó al gobierno de Carlos Menem. Antes de la reelección de 1995, recordó, la economía había mostrado expansión y se habían producido transformaciones en servicios e infraestructura.
De cara a la próxima elección, Nejamkis consideró que Milei llega en mejores condiciones que Macri en 2018 y 2019. Pero descartó que el punto de partida sea equiparable al que tuvo Menem antes de buscar un segundo mandato.
El rechazo a Milei y al kirchnerismo condiciona la carrera hacia 2027
La elección presidencial de 2027, según el análisis, dependerá en buena medida de la pregunta que organice la campaña. Si el debate se concentra en la continuidad de Milei, el oficialismo podría enfrentar un terreno más complejo que si la discusión se ordena alrededor de una alternativa opositora.
En ese mapa, Nejamkis identificó un rechazo consolidado al kirchnerismo. “La tasa de rechazo al kirchnerismo es superior al cincuenta por ciento”, afirmó, al describir una de las variables que pueden incidir en la conformación de las alianzas y en la oferta electoral.
También ubicó entre 55% y 60% el rechazo al modelo de Milei, aunque hizo una distinción: ese universo no constituye una coalición homogénea. Allí conviven sectores opositores con votantes que respaldaron al actual presidente en 2023.
Al referirse al electorado libertario, Nejamkis trazó un límite para el crecimiento del oficialismo. Milei “tiene un piso alto y un techo bajo”, afirmó, y ubicó su imagen e intención de voto en una franja de entre 35% y 40%, con un techo cercano al 45%.
La posición del Gobierno frente a las PASO también forma parte de esa lectura. Para el analista, el oficialismo busca evitar una competencia opositora ordenada, ya que ese mecanismo podría facilitar acuerdos entre figuras como Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof.
Bullrich podría ampliar la alianza oficialista sin una interna con Milei
Nejamkis descartó que una interna entre Milei y Patricia Bullrich sea un escenario probable. Interpretó que la dirigente procura preservar su capital político dentro de una coalición que reúne votantes de tradiciones distintas, en lugar de disputar de manera directa el liderazgo libertario.
Según el analista, Bullrich puede elevar el techo electoral de una alianza oficialista porque “no paga los costos de haber gobernado”. También atribuyó las diferencias entre ambos a las formas de hacer política y a sus posiciones sobre los vínculos con Brasil y España, dos tensiones que siguen abiertas dentro del espacio.
Fuente: Infobae
Op: J. Amaya
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