En una nueva conmemoración de la Revolución de Mayo, el presidente Javier Milei y la plana mayor del Gobierno acudirán a la Catedral Metropolitana de Buenos Aires para participar de la tradicional ceremonia del Tedeum a las 10. Al finalizar el evento, el mandatario encabezará una reunión de Gabinete en Casa Rosada en medio de las recientes tensiones internas.
De acuerdo a la agenda oficial, las puertas de Balcarce 50 abrirán a las 9.40 para dar paso al Presidente y sus ministros. La comitiva bordeará la Plaza de Mayo rodeada por el Regimiento de Granaderos a Caballo y otros representantes de las fuerzas armadas, hasta llegar a la Catedral.
A diferencia de los dos años previos, la gran ausente de esta edición será la vicepresidenta Victoria Villarruel, producto del irreconciliable enfrentamiento que tiene con el resto del Gobierno. Según dejaron trascender en su entorno, la titular del Senado no fue invitada por la Secretaría General de la Presidencia que conduce Karina Milei.
La omisión de la hermana del Presidente motivó una réplica del arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que oficiará la ceremonia este lunes con un discurso focalizado en cerrar la grieta, tanto entre la dirigencia como en la sociedad.
“Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia. Qué difícil es poder respetar y hablar de diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto. Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos un poco dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión o pensamiento contrario”, enfatizó García Cuerva durante la misa que celebró el domingo.
Semanas atrás, Villarruel había evitado coincidir con el Gabinete en otra celebración religiosa por el aniversario de la muerte del Papa Francisco en Luján. La vicepresidenta justificó su ausencia con que el evento se había “politizado” y que allí estaba reunida “lo peor de la casta política”.
Por fuera de la búsqueda de reducir la violencia discursiva en el debate público, el arzobispo porteño anticipó la semana pasada que su discurso también apuntará a advertir la situación de los sectores más vulnerables, un insistente reclamo de la Iglesia en los últimos meses.
“El Estado tiene que garantizar su presencia al lado de los que quedan atrás, al lado de los que jamás tuvieron una oportunidad. Cuando el Estado directamente no se ocupa de los discapacitados, los enfermos, los jóvenes atravesados por la droga o el alcohol, los problemas de aprendizaje. Si el Estado se retira de eso, lógicamente uno dice: ‘Esto es sádico, porque estás dañando a los que son más débiles’”, había cuestionado en diálogo con Radio Rivadavia.
Para aliviar tensiones, una comitiva del Gobierno integrada por el canciller Pablo Quirno, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el secretario de Culto, Agustín Caulo, se reunió con las autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina la semana pasada.
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