Menos preservativos, más sífilis
La falta de una política pública de salud sexual reproductiva incrementó las cifras de personas que padecen la enfermedad. La importancia del diagnóstico precoz y de un Estado presente.

Los casos de sífilis se incrementaron en un 68 por ciento en 2025, si se lo compara al período 2020-2024, según lo confirma el Boletín Epidemiológico Nacional. En total, más de 45 mil personas contrajeron la enfermedad de transmisión sexual el año pasado. La mayoría de los diagnósticos se localiza en personas de entre 15 y 39 años, y una de las principales hipótesis que explican esta situación es la merma en el uso del preservativo. Las claves en el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno, según especialistas consultadas por Página 12.
La sífilis es una infección bacteriana (provocada por Treponema pallidum) de transmisión sexual (ITS) y, según estima la Organización Mundial de la Salud, cada año la contraen más de 8 millones de adultos. Aunque se trata de un fenómeno global, en Argentina el detonante es fácilmente ubicable: la ausencia del Estado. En diciembre pasado, un informe elaborado por la Sociedad Argentina de Bioética y Derechos Humanos y la Federación de Médicos Generalistas informó que si se compara el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2024, la distribución de insumos de salud sexual y reproductiva (entre ellos de preservativos) cayó un 64 por ciento.
Gabriela Piovano, médica infectóloga del Hospital Muñiz, le cuenta a Página 12: “El aumento de los casos claramente está relacionado con la falta de educación. Las personas en edad sexual activa deben estar prevenidas y estar al tanto de los peligros y las formas de transmisión. Además, es necesario vencer los prejuicios: se cree que todo individuo que aparentemente se ve bien y no tiene lesiones visibles no puede transmitir una enfermedad”.
De la misma manera que décadas atrás las campañas para el uso de preservativo como método de prevención eran más robustas y dirigidas, en el presente, casi no existen. El Estado no invierte dinero en gestionar la salud ni en su comunicación, por lo que existe una falta de cultura sanitaria que se observa cada vez más marcada, con impactos palpables.
Piovano vincula el incremento de casos con la ausencia del Estado en las políticas de prevención. “Disminuyó la distribución de preservativos. El rol del Estado, en la compra y la distribución de elementos de cuidado en puntos estratégicos, era muy importante. Lo mismo con la Educación Sexual Integral para informar a los adolescentes y jóvenes. La prevención es el uso sistemático del preservativo en todo tipo de relaciones y desde el comienzo”.
A su turno, la médica infectóloga Leda Guzzi dice: “Es muy preocupante. Se trata de una marca de época: tiene que ver con la pérdida de percepción del riesgo con respecto a las enfermedades de transmisión sexual. La sífilis se vigila mucho, sobre todo, por el riesgo de transmisión vertical, madre a hijo“. Y continúa, a partir de la elaboración de una hipótesis de corte sociológico: “También cambiaron las pautas de vinculación sexoafectivas. Las aplicaciones para tener citas estimulan contactos efímeros. El sexo rápido y al paso lleva a que haya más contactos sexuales, más promiscuidad y menos utilización de métodos de barrera”.
¡No la tengo porque no se ve!
Un obstáculo muy significativo es que muchas de las personas que contraen sífilis no lo saben porque no experimentan síntomas. De esta manera, al no identificarla, no conectan con el sistema de salud para poder ser tratados como es debido. Esta situación redunda en un problema por partida doble, en la medida en que el paciente que no sabe que tiene la infección es capaz de contagiar a otros. El diagnóstico puede realizarse con un análisis de sangre o con un test rápido que solo conlleva un pinchazo en el dedo.
Para quienes sí experimentan síntomas, lo que suele observarse en los individuos con sífilis son úlceras en los sitios de contacto sexual: boca, ano y genitales. La recomendación de los especialistas es, luego de una relación sin preservativo, quedar atentos a cualquier lesión de este tipo que pueda ocurrir desde la fecha a los 90 días posteriores. Aunque las úlceras pueden desaparecer es vital el tratamiento porque con el paso del tiempo, el problema puede traducirse en un daño mayor en el sistema nervioso o en el corazón.
Afortunadamente, existe la penicilina, que también funciona para combatir la sífilis. Vale destacar, sin embargo, que quien se cura de la enfermedad puede volver a contraerla, ya que las defensas que emergen a partir de la infección no se conservan para toda la vida.
Cuidar a los bebés por nacer
Como las personas gestantes pueden transmitir sífilis a sus hijos por nacer, los médicos recomiendan el diagnóstico y el tratamiento para evitar la infección del bebé. En este segmento, de acuerdo al Boletín, se produjo un crecimiento significativo: en 2025, se diagnosticaron 12.341 mujeres con la afección en relación a los 11.396 casos que en promedio se reportaron en el lapso 2020-2024. Los bebés que nacen con la enfermedad pueden exhibir sarpullido, inflamación de órganos, anemia y problemas de desarrollo.
Piovano detalla que la sífilis, en algunas de sus etapas, “puede provocar meningitis, hepatitis y algún otro tipo de cuadro. En las personas gestantes puede afectar al bebé, produciendo desde abortos espontáneos a malformaciones graves. Entonces, es muy importante la detección temprana durante el embarazo para evitar estas complicaciones“. Hacia allí también debería ir orientada la política pública.
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