Luis Gutiérrez y Eliana Nievas, unidos por una meta: una historia de coraje en el Ironman 70.3 San Juan

Una historia de superación, confianza y trabajo en equipo que promete emocionar en el IRONMAN 70.3, el próximo 29 de marzo.

San Juan volverá a latir al ritmo del triatlón. Mientras la provincia ya palpita la llegada del IRONMAN Full del 1 de noviembre, el foco inmediato está puesto en una nueva edición del IRONMAN 70.3, que se disputará el 29 de marzo y reunirá a atletas de distintos puntos del mundo.

Entre los inscriptos aparece una historia que trasciende cronómetros y clasificaciones. El chileno Luis Gutiérrez Silva, triatleta ciego con experiencia internacional, competirá acompañado por la sanjuanina Eliana Nievas, quien será su guía en las tres disciplinas. Una dupla inédita que unirá brazadas, pedales y kilómetros de asfalto bajo un mismo pulso.

Un desafío compartido

El vínculo comenzó casi como comienzan las grandes aventuras: con una conversación. Una amiga maratonista chilena puso en contacto a Eliana con Luis, que buscaba guía para el 70.3 sanjuanino mientras se prepara para el Ultraman de mayo en Australia. Desde entonces, los llamados son diarios y la planificación, minuciosa.

Para ambos será una experiencia especial. Será la primera vez que Eliana guíe a un atleta adaptado durante toda la competencia y también la primera vez que Luis dispute un 70.3 completo con una guía mujer.

“Voy a nadar con él, voy a pedalear con él y voy a correr con él. Nunca imaginé que iba a ser literalmente los ojos de alguien. Me siento privilegiada”, cuenta Nievas, quien decidió sumar este reto a su calendario pese a que su objetivo principal es el Ironman full de noviembre.

Más allá de la exigencia física, el desafío tiene un fuerte componente simbólico. “Demostrar que una mujer puede guiar en las tres disciplinas también es inspiración”, remarca.

Del dolor a la reinvención

La historia de Luis Gutiérrez Silva es un testimonio de reconstrucción. Ex Carabinero de Chile, en 2009 recibió un disparo en acto de servicio que le provocó ceguera total. Pasó por un coma inducido y atravesó años oscuros, marcados por el sedentarismo y los excesos.

“El deporte me enseñó nuevamente a sonreír a la vida”, resume. Llegó a pesar 110 kilos y hoy compite con 65, después de cambiar hábitos y abrazar el atletismo primero, y el triatlón después.

Su debut en un 70.3 fue en Pucón en 2016. Más tarde llegaron participaciones internacionales, como los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019. Pero cada competencia mantiene intacta la emoción de soltar el bastón y confiar en la cuerda que lo une a su guía.

“Para mí eso es libertad”, afirma.

Luis ya conoce suelo sanjuanino: tiempo atrás participó en una posta de maratón y corrió los últimos 42 kilómetros hasta la capital provincial. Ahora regresará con un objetivo claro: cruzar la meta del 70.3 junto a Eliana.

Energía, confianza y meta compartida

Nievas reconoce que la decisión fue más emocional que deportiva. “Es una cuestión de energía. Su historia me motivó profundamente. Más allá del Ironman, lo importante es contar quién es él y lo que logró a través del deporte”, explica.

Ambos destacan la conexión que lograron construir a la distancia. Luis se encarga de la logística y planificación; Eliana adapta sus entrenamientos a su rutina familiar y deportiva. Todo está pensado para que el 29 de marzo cada movimiento sea sincronía pura.

En un deporte donde el reloj suele ser el juez supremo, esta vez la escena promete algo distinto: dos atletas unidos por una cuerda invisible hecha de confianza.

San Juan será testigo de una largada especial. Y cuando crucen la meta, no solo habrán completado 1,9 kilómetros de natación, 90 de ciclismo y 21 de pedestrismo. Habrán demostrado que los límites, muchas veces, son apenas sombras que se disipan cuando alguien decide avanzar acompañado.

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