Ley de Glaciares: denuncian exclusión de inscriptos y participación de expositores no registrados
Cambios de reglas, acceso restringido y falta de transparencia en Diputados; en medio del clima tenso, Myriam Bregman ironizó con un aplauso a los libertarios “deslomados”.

La audiencia ya estaba en marcha, pero el listado de oradores seguía sin aparecer. Afuera, personas acreditadas sin poder entrar. Adentro, exposiciones que no figuraban en ningún registro previo. La escena, más que desordenada, parecía armada sobre la marcha.
Más de 100.000 personas se anotaron para participar de la audiencia pública por la reforma de la Ley de Glaciares. Solo 196 lograron hablar. El resto quedó afuera. Un recorte que no solo dejó sin voz a la enorme mayoría, sino que además se aplicó sin un criterio claro.
La explicación oficial -que expondrían los primeros inscriptos por provincia- se cae al mirar los datos. Hay casos de personas con cientos de anotados antes que ellas que, aun así, no fueron convocadas.
Los que no estaban, pero hablaron igual
En la primera jornada presencial, el filtro no fue igual para todos. Mientras personas inscriptas quedaban afuera, al menos cuatro expositores lograron entrar sin haberse anotado. Todos con posiciones favorables al sector minero. Tres, además, provenientes de San Juan, la provincia del presidente de la comisión, José Peluc.
La imagen es elocuente: quienes cumplieron con el trámite no pudieron hablar; sus lugares terminaron ocupados por quienes ni siquiera figuraban en la lista.
Afuera también se jugaba la audiencia
El conflicto no se limitó a lo que pasaba dentro. El acceso al Congreso abrió otro frente. Personas que habían recibido confirmación para participar no pudieron ingresar. Hubo controles de Gendarmería y reclamos de quienes habían viajado especialmente para exponer.
El contraste era evidente: adentro, sillas vacías y nombres que no estaban en los listados; afuera, multitudes contenidas por fuerzas de seguridad, esperando una palabra que nunca llegó.
Un Excel que no cierra
La publicación de los listados no trajo claridad, sino más dudas. Los registros difundidos por la Cámara de Diputados no coincidirían con los datos completos. La explicación fue que el detalle real está en un “Excel madre” que no se hizo público.
La pregunta es inevitable: si ese es el documento válido, ¿qué fue lo que se publicó?
Una audiencia que no escucha y los “deslomados” del Congreso
Las críticas apuntan al sentido mismo del proceso. La audiencia, señalan, funcionó como una formalidad para cumplir con el Acuerdo de Escazú, sin garantizar una participación real. Un trámite para cubrir el expediente, no para abrir el debate.
En ese clima, Myriam Bregman cruzó a los legisladores libertarios que se quejaban por la jornada. Con ironía, pidió un aplauso para los “deslomados del Congreso” por estar desde la mañana en comisión. “Le podemos hacer un reconocimiento”, dijo, y empezó a aplaudir.
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