Las Escuelas de Iniciación Deportiva comenzaron con gran convocatoria en toda la provincia
Con energía de estreno y aroma a pelota recién inflada, las Escuelas de Iniciación Deportiva (EID) dieron el puntapié inicial a su ciclo 2026 en distintos departamentos de San Juan. La propuesta, impulsada por la Secretaría de Deporte a través de la Subsecretaría de Deportes Federados, arrancó con una participación que superó expectativas y dejó una postal clara: el deporte sigue siendo un idioma común que convoca, integra y transforma.
Desde la jornada inaugural, niños, niñas y jóvenes se acercaron a los diferentes espacios distribuidos en toda la provincia para sumarse a disciplinas que van desde el fútbol y el hockey hasta el judo, el atletismo, el boxeo o el vóley. Más que prácticas deportivas, las EID funcionan como semilleros donde se cultivan hábitos saludables, valores y vínculos comunitarios.
Uno de los pilares del programa es su carácter gratuito, una puerta abierta que elimina barreras económicas y garantiza igualdad de oportunidades. En cada rincón, desde Calingasta hasta Valle Fértil, pasando por Capital, Rawson, Chimbas o Jáchal, la escena se repite: grupos en movimiento, profes acompañando y familias que encuentran en estas propuestas un espacio de contención y crecimiento.
El despliegue territorial es amplio y diverso. Clubes, uniones vecinales, playones deportivos y espacios municipales se convierten en escenarios donde el aprendizaje va más allá de la técnica. Allí, cada entrenamiento es también una clase de compañerismo, disciplina y esfuerzo.
Además, el programa cuenta con profesionales capacitados que guían el desarrollo de los participantes, adaptando las actividades a cada edad y nivel. Este acompañamiento no solo apunta al rendimiento deportivo, sino también al desarrollo integral de cada chico y chica.
Con esta fuerte convocatoria inicial, las Escuelas de Iniciación Deportiva confirman su rol como una de las políticas públicas clave en materia deportiva y social en la provincia. Un proyecto que no solo enseña a jugar, sino también a crecer, compartir y proyectar un futuro con más oportunidades.
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