La Residencia Eva Duarte funciona al límite: hay 45 adultos mayores en espera por una vacante
El hogar estatal de Chimbas mantiene ocupadas sus 158 camas y los ingresos dependen casi exclusivamente de fallecimientos o retiros voluntarios. Cómo es el sistema de evaluación y qué alternativas se ofrecen a quienes no consiguen lugar.
La Residencia para Adultos Mayores “Eva Duarte”, ubicada en el departamento Chimbas, atraviesa una situación de ocupación plena y actualmente no cuenta con cupos disponibles para nuevos ingresos. La alta demanda de adultos mayores que buscan un espacio de contención, cuidados y acompañamiento hace que la lista de espera se mantenga en niveles elevados, con 45 personas aguardando por una vacante.
El hogar tiene una capacidad máxima de 158 camas y, según explicó su directora, Fernanda Vives, la disponibilidad se genera principalmente a partir de fallecimientos y no de altas médicas. Esta particularidad impide brindar un plazo estimado de ingreso a quienes permanecen en lista de espera, ya que las vacantes no responden a tiempos predecibles.
De manera excepcional, algunas camas se liberan a través de los llamados “retiros voluntarios”. Se trata de casos en los que el adulto mayor firma un acuerdo para dejar la residencia cuando su situación económica y/o de salud mejora. “Son pocos, pero el año pasado se dieron algunos casos que permitieron el ingreso de otras personas”, indicó Vives.
Si bien el número de personas en espera fluctúa, se mantiene dentro de un promedio habitual. A mediados de 2025, por ejemplo, eran alrededor de 53 los adultos mayores que aguardaban por un lugar. “Los ingresos pueden darse de manera semanal. La semana pasada hubo dos, pero es un número variable”, señaló la funcionaria.
Evaluación y respuestas para quienes esperan
Para acceder a una vacante, cada postulante debe atravesar un proceso de evaluación integral que permite determinar su estado de salud, nivel de autonomía y situación social. En base a ese diagnóstico, las personas son clasificadas en una lista de espera diferenciada por colores: rojo, amarillo y verde, según el grado de urgencia.
“Hay adultos mayores que pueden vivir solos y otros que son mucho más vulnerables, con problemas de movilidad o patologías asociadas. Priorizamos a quienes tienen sus derechos más vulnerados”, explicó la directora de la residencia.
Mientras esperan, las personas reciben asesoramiento por parte del equipo del hogar, que les brinda información sobre distintas alternativas disponibles a través del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano. Entre ellas, se destacan las residencias geriátricas con cobertura del 100% a través de PAMI.
Además, se ofrecen respuestas transitorias para situaciones de mayor urgencia, como el Refugio Papa Francisco y el Refugio Madre Teresa de Calcuta, ambos destinados exclusivamente a varones. Si bien no representan una solución definitiva, permiten mejorar de manera temporal la situación de quienes no cuentan con un lugar donde vivir.
Por el momento, desde la institución confirmaron que no está previsto ampliar el cupo de camas. La prioridad de la actual gestión es finalizar las obras en el edificio para avanzar con la puesta en marcha del Centro de Día, uno de los proyectos más ambiciosos de la residencia, que permitiría brindar contención y asistencia a decenas de adultos mayores sin necesidad de internación permanente.
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