“La paz no se impone, se construye”: fuerte mensaje del Te Deum en San Juan por el 25 de Mayo

El obispo auxiliar Gustavo Larrazábal instó a superar los conflictos sociales mediante el diálogo y la justicia, y advirtió contra los silencios cómplices ante la violencia y la exclusión. “No puede haber diálogo con violencia”, remarcó.

El obispo auxiliar Gustavo Larrazábal presidió la ceremonia en la Catedral y llamó a construir una sociedad más justa mediante el diálogo, la escucha activa y el compromiso social. También evocó el legado de los próceres de Mayo.

En el marco del 215° aniversario de la Revolución de Mayo, la provincia de San Juan celebró este sábado un emotivo Te Deum en la Catedral, encabezado por el obispo auxiliar Gustavo Larrazábal. La ceremonia litúrgica, cargada de simbolismo patrio y religioso, fue ocasión para reflexionar sobre la necesidad de unidad nacional, justicia social y paz construida desde el diálogo.

Durante su homilía, Larrazábal centró su mensaje en una frase del Evangelio de Juan: “La paz les dejo, mi paz les doy” (Jn 14,27), y destacó que “la paz verdadera no es la ausencia de conflictos, sino la capacidad de resolverlos con amor fraterno, escucha activa y justicia cotidiana”.

“El diálogo no es posible si hay violencia o indiferencia. No podemos construir un país sobre silencios cómplices. Hoy más que nunca necesitamos hablar, escuchar y actuar con responsabilidad social”, expresó el obispo ante funcionarios provinciales, representantes religiosos, fuerzas de seguridad y fieles que colmaron la Catedral.

La ceremonia fue concelebrada por los sacerdotes Alejandro Rodríguez y Andrés Riveros, y contó con la entonación del Himno Nacional, una oración por las autoridades y bendiciones especiales a las familias argentinas. Además, se invocó la protección de la Virgen de Luján, considerada patrona de la Nación.

Larrazábal también vinculó el mensaje evangélico con el compromiso histórico de los próceres de Mayo: “Ellos supieron involucrar al pueblo en un proyecto de libertad. Hoy estamos llamados a hacer lo mismo frente a los desafíos de nuestra patria: pobreza, trata de personas, exclusión. No hay paz sin justicia”, advirtió.

Citando la encíclica Pacem in terris del papa Juan XXIII, el obispo recordó que la paz auténtica es “fruto maduro de la justicia cotidiana”, y llamó a todos los sanjuaninos a construir una “Patria Grande” basada en la fe, la unidad y el compromiso con los más vulnerables.

La celebración concluyó con una bendición general para toda la provincia y un mensaje de esperanza: “No dejemos que las divisiones nos paralicen. Somos un solo pueblo, y juntos podemos forjar el país que soñaron nuestros antepasados”.

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