La Difunta Correa se reinventa: obras y nuevos atractivos para impulsar el turismo todo el año
El paraje avanza con mejoras en infraestructura, servicios y propuestas culturales para dejar de ser un destino de paso y consolidarse como un polo turístico permanente en San Juan.
El histórico paraje de Difunta Correa atraviesa una transformación profunda con el objetivo de ampliar su perfil turístico y atraer visitantes durante todo el año. Así lo detalló el coordinador Mauricio Camacho, quien destacó que las obras en marcha buscan mejorar tanto la experiencia del visitante como la calidad de vida de los habitantes de Vallecito.
En diálogo con el programa Movilizate, el funcionario explicó que los trabajos se desarrollan en un contexto de alta demanda, con eventos masivos como la Cabalgata de la Fe, Semana Santa y las festividades de San Expedito en el horizonte. “Estamos trabajando prácticamente a contrarreloj”, afirmó.
Uno de los avances más significativos fue la llegada del agua potable a los hogares de Vallecito, una deuda histórica para la comunidad. A esto se sumó la instalación de Wi-Fi gratuito en toda la zona, mejorando la conectividad tanto para residentes como para turistas.
En materia de servicios esenciales, Camacho destacó inversiones en salud, educación y seguridad. Entre ellas, la ampliación de la escuela República del Paraguay —que incorporará nivel secundario— para reducir la deserción escolar, y la construcción de un nuevo centro de salud de mayor capacidad. También se levanta una unidad rural policial sobre la Ruta 141, con infraestructura destinada a reforzar controles y operativos.
El plan incluye además una renovación integral del paraje: nuevas veredas, pavimento, iluminación LED, señalética moderna y sanitarios reacondicionados. A esto se suman espacios recreativos como balcones con parrilleros, una playa de estacionamiento para 200 vehículos y un escenario de gran tamaño.
Este último punto es clave en la estrategia oficial. “El objetivo es generar eventos culturales durante todo el año”, explicó Camacho, quien subrayó la necesidad de diversificar la oferta más allá del turismo religioso. En esa línea, ya se impulsan actividades como trekking, senderismo, ciclismo de montaña y degustaciones.
Actualmente, por la Difunta Correa pasan alrededor de 1,5 millones de personas al año, aunque en su mayoría se trata de visitantes de paso. Con estas obras, el desafío es lograr que los turistas permanezcan más tiempo y generen un impacto económico sostenido en la zona.
De cara a la próxima Cabalgata de la Fe, se espera una convocatoria récord, con un aumento estimado del 50 al 60% en la cantidad de jinetes. El renovado escenario y la mejora en los servicios anticipan una edición que podría marcar un antes y un después para uno de los íconos más representativos de la provincia.
Op: Juan Llarena
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