La contracara de la caída del crédito a las familias: crece el financiamiento al sector público, y a grandes empresas

La contracción del crédito privado en pesos convive con un fuerte avance del financiamiento al Estado y con un boom de los préstamos en dólares concentrado en grandes compañías.

Que se produjo una fuerte caída de los préstamos bancarios en pesos a empresas y familias en los últimos meses no es una noticia nueva. Sin embargo, distintos informes de la city sostienen que, en simultáneo, se generan “fenómenos contrapuestos”. Por un lado, creció el financiamiento al sector público y, por el otro, se produjo un aumento del crédito en dólares, que beneficia a sectores concentrados como grandes compañías de minería y energía en perjuicio de pequeñas y medianas empresas.

Una de las causas, según Estudios Económicos del Banco Provincia, es que el proceso de remonetización no se dio como lo esperaba el Gobierno. Vale recordar que el Banco Central compró alrededor de u$s10.000 millones en lo que va del año. Para hacerlo, emitió poco más de $13,5 billones, casi la mitad del circulante ($25,8 billones) y un tercio de la base monetaria ($42 billones).

“En el esquema ideado por la autoridad monetaria a fines del año pasado, los vendedores de dólares depositarían sus pesos en los bancos, que los prestarían a familias y empresas, impulsando el consumo y la inversión privada en un contexto de gasto público en niveles bajos y poder de compra estancado -en el mejor de los casos-. A esto vale agregar que la reducción de encajes de marzo y abril aportó casi $1,5 billones extra a la oferta de crédito potencial”, añadió el informe.

Sin embargo, en los primeros cinco meses del año, los préstamos a las familias cayeron 6% en términos reales y el crédito a las empresas retrocedió 4%. El leve crecimiento de los préstamos hipotecarios y prendarios (+1%) moderó la contracción agregada, que fue de 4%. ¿A dónde fluyó la liquidez? El Tesoro nacional absorbió casi $12 billones a través de sus licitaciones de títulos públicos.

Así, la participación de los títulos públicos dentro del activo del sistema financiero pasó del 38% a principios de año al 42% en la actualidad, un máximo desde marzo de 2025. Por eso, desde la city explican que la sustitución de financiamiento al sector privado por financiamiento al sector público en moneda local tiene detrás tres grandes razones: la mayor liquidez de los títulos públicos respecto de los préstamosla percepción de un menor riesgo de impago del Tesoro respecto de los privados y los antecedentes de cambios regulatorios.

Créditos a familias se achican por octavo mes consecutivo

Con los últimos datos de mayo se supo que la línea de préstamos personales subió en términos nominales un 1% mensual. El saldo llegó a $21 billones para el total acumulado. En cuanto a las variaciones reales, se registra una caída mensual del 1,4% y un incremento anual de apenas 0,2%.

“Con este mes, completamos ocho caídas consecutivas del nivel de la cartera y retrocedemos a los valores del año anterior. Aún no se recupera la confianza de los deudores y las entidades prestamistas mantienen cautela en la oferta de nuevas operaciones debido a los niveles de morosidad que se experimentaron en meses pasados. Hasta que no se regularice la situación de incumplimiento de las carteras, no veremos crecimientos como los del inicio del año pasado”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.

Por su parte, la operatoria a través de tarjetas de crédito subió en términos nominales un 0,7% mensual. El saldo llegó a $24,6 billones para el total acumulado. En cuanto a las variaciones reales, se registra una caída mensual del 1,7% y una disminución anual del 4,6%.

“Esta caída en el saldo total de la cartera demuestra que una parte importante de los deudores ha visto restringido su límite de crédito y que aquellos tarjetahabientes que utilizaban las cuotas para ganarle a la inflación no encuentran un incentivo para endeudarse con esa operatoria ante la escasez de cuotas sin interés y la expectativa de una inflación futura más moderada”, concluyó Barbero.

Cuáles son los financiamientos que suben y qué implican

El crédito bancario en dólares creció u$s4.500 millones entre enero y mayo (+25%). Desde Estudios Económicos del Banco Provincia aclaran que 9 de cada 10 dólares de préstamos en moneda extranjera se destinan a empresas. Además, las colocaciones de ON en dólares sumaron u$s6.000 millones (y u$s10.700 millones si se cuenta desde noviembre del año pasado).

“El punto es que el crédito bancario en dólares está restringido a los sectores exportadores y sus proveedores (principalmente el sector agropecuario, ya que depende de números pasados y no de proyecciones), mientras que el financiamiento de mercado (ON) recae principalmente en las grandes empresas vinculadas a los sectores petrolero y minero, que explican el 60% del total emitido. Por su parte, los bancos captaron el 15% de las ON y Telecom casi el 10% (u$s600 millones)“, ampliaron.

En consecuencia, pasa a ser tan cierto que “el crédito a empresas no se redujo a nivel agregado en los últimos meses” como que “se agravó su concentración y que las medianas y pequeñas empresas cedieron terreno”.

Demanda de dinero, expansión de la actividad y créditos

Desde la Fundación Mediterránea explicaron que existe una interrelación muy fuerte entre el aumento de la demanda de dinero, la expansión del crédito y la aceleración del nivel de actividad, y que hay ejemplos que así lo demuestran, como ocurrió en el segundo semestre de 2024.

En los cinco meses transcurridos entre junio y octubre de 2024, la base monetaria se incrementó en términos reales un 12% y el crédito al sector privado lo hizo nada menos que un 44%. Además, en ese período, el ratio préstamos/depósitos pasó de 48,7% a 66,4%, mientras que el nivel de actividad se expandió a una tasa anualizada de dos dígitos.

En cambio, en lo que va de 2026, el nivel de actividad sigue tomando la forma de un “zigzag”, la base monetaria se contrajo y el stock de crédito al sector privado se achicó un 4,4%, destacó el mismo informe.

De cara al segundo semestre, “el panorama de la primera mitad del año podría cambiar, porque la expansión de la producción exportable no aporta solo dólares a la balanza comercial, sino que también tiene efectos directos e indirectos sobre una gama no menor de sectores vinculados”, dijeron.

Además, agregaron que ya van más de tres meses con tasas de interés de cortísimo plazo por debajo de la inflación.

Cierto es, de todos modos, que los elevados ratios de morosidad tienden a obturar las arterias del crédito. Los últimos datos a abril muestran una mora promedio del 7,3%, desagregada en 12% para las familias y 3,3% para las empresas, aportaron desde la Fundación Mediterránea.

Y cerraron con esta reflexión: “Dada la conexión entre demanda de dinero, expansión del crédito y del nivel de actividad, es clave que, acercándonos a la mitad del año, comience a recuperarse la confianza en el peso”.

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