La Casa Rosada busca encapsular el frente legislativo ante la inminente pulseada electoral con los gobernadores
El oficialismo intenta separar el armado de listas locales de la agenda parlamentaria en el Congreso. Para sostener el tratamiento de leyes clave, la estrategia oficial apunta a conceder reclamos provinciales puntuales mientras negocia "ley por ley" con bloques aliados.
El Gobierno nacional puso en marcha una estrategia política orientada a preservar la gobernabilidad en el Congreso frente al inevitable distanciamiento de los gobernadores dialoguistas. En Balcarce 50 asumen que, con el horizonte electoral cada vez más cercano, los mandatarios provinciales que facilitaron las principales reformas de la gestión libertaria comenzarán a endurecer sus posturas para blindar sus distritos, donde La Libertad Avanza prevé presentar listas propias.
Para amortiguar el impacto de esa confrontación territorial en las bancadas parlamentarias, los articuladores del Gabinete procuran desacoplar la contienda en las urnas de la actividad legislativa. La meta inmediata es asegurar la aprobación de iniciativas pendientes —como el Súper RIGI, la reforma del Banco Central, la ley de Inocencia Fiscal y la reestructuración de las Zonas Frías— ofreciendo a cambio soluciones a demandas provinciales concretas, bajo un esquema similar a la reciente mesa de negociación con el Norte Grande por las tarifas energéticas.
Sin embargo, el margen de maniobra en el Congreso se ha vuelto más demandante. Espacios provinciales alineados con mandatarios del interior comenzaron a aplicar un criterio de negociación estricto de “ley por ley”, lo que incrementa las exigencias para cada votación. Ante este escenario, la conducción oficialista busca afianzar los acuerdos con las bancadas del PRO y la UCR como sostén clave para evitar la parálisis del tratamiento de sus proyectos principales.
Rivero. C
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