La Argentina sumó un nuevo contacto diplomático con China, pero la anunciada visita de Milei a Beijing aún no tiene fecha

El canciller Pablo Quirno y su par chino mantuvieron su segundo encuentro del año, en medio de las alertas de EEUU sobre la pesca ilegal y la infraestructura militar del gigante asiático en el país, y un swap que vence en agosto

El canciller Pablo Quirno se reunió este martes en Nueva York con su par chino, Wang Yi, al margen del Debate Abierto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), en el segundo encuentro bilateral de alto nivel entre ambos países en menos de cuatro meses. Es un nuevo contacto diplomático, pero la prometida visita de Javier Milei a Beijing, anunciada por primera vez a fines de 2024 y reiterada en enero de este año, todavía no tiene fecha oficial.

Quirno describió el encuentro como una continuación “de la conversación que mantuvimos en febrero pasado en Múnich”, donde ambos cancilleres se habían visto al margen de la 62ª Conferencia de Seguridad. En aquella ocasión, según consignó Cancillería de manera oficial, los temas centrales fueron la ampliación de exportaciones argentinas, nuevas inversiones y los avances en proyectos de infraestructura como las represas del sur.

Ayer, en Nueva York, y según informó el propio canciller en su cuenta de X, el diálogo fue sobre “los desafíos que enfrenta el sistema multilateral” y “el estado de la agenda bilateral”, además de intercambiar posiciones sobre la próxima elección del secretario general de la ONU. Durante su intervención en el plenario, Quirno pidió una reforma profunda de la ONU y respaldó la candidatura de Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica.

La sesión del Consejo de Seguridad fue convocada por China, que ocupa la presidencia rotatoria del organismo durante mayo, bajo el lema “Defensa de los propósitos y principios de la Carta de la ONU y fortalecimiento del sistema internacional centrado en la Organización”. Wang Yi presidió el debate, al que asistieron más de cien delegaciones.

Pablo Quirno en la ONUPablo Quirno en la ONU (Pablo Quirno en la ONU)

La visita que no llega

El trasfondo del encuentro es la visita presidencial que Milei prometió y que aún no se materializó. En septiembre de 2024, el mandatario argentino describió a China como “un socio comercial muy interesante, porque no hace exigencias, solo pide que no los molesten”, y anticipó un viaje a Beijing para enero de 2025. Ese viaje nunca ocurrió. A comienzos de 2026, volvió a confirmar sus planes: “Tenemos una muy buena relación comercial con China. Tenemos que intentar comerciar con todos los países del mundo”, dijo al ser consultado sobre si el viaje seguía en agenda.

En Davos, en enero de este año, Milei fue más explícito ante la audiencia del Foro Económico Mundial: “Mi plan es abrirme a la Unión Europea, abrirme a los Estados Unidos y abrirme a China. Quiero una economía abierta”, afirmó en una entrevista con Bloomberg. Minutos antes había compartido escenario con el presidente de Estados UnidosDonald Trump, como uno de los miembros fundadores del llamado “Board of Peace”.

Esa imagen resume la tensión que rodea la visita: Milei es el aliado latinoamericano más cercano a Trump, y Washington ya ejerció presión explícita para que Buenos Aires recorte sus vínculos con Beijing. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, llegó a afirmar que Milei estaba “comprometido a sacar a China” de Argentina. Una semana después, y ante la consulta de Infobae, el funcionario norteamericano aclaró que no le pidió a la Argentina terminar el swap con China, pero apuntó a bases militares y centros de observación.

El informe del Congreso y la presión de seguridad

La tensión entre el vínculo comercial y las exigencias geopolíticas quedaron expuesta a fines de febrero, cuando el Comité Selecto sobre la Actividad de China en el Hemisferio Occidental del Congreso de Estados Unidos (EEUU) publicó un informe titulado “Atrayendo a América Latina hacia la órbita de China”. El documento identificó al menos once instalaciones espaciales vinculadas a China en América del Sur, con casos específicos en Argentina: en las provincias de NeuquénSan Juan y Santa Cruz.

“Beijing usa la infraestructura espacial en América Latina para recopilar inteligencia adversaria y fortalecer las capacidades bélicas futuras del Ejército Popular de Liberación”, señaló el informe del Comité, que se apoyó en imágenes satelitales, fuentes abiertas y documentos de planificación chinos. El documento advirtió sobre una estrategia de “fusión civil-militar” de Beijing, algo que retomó el subsecretario de Estado para Seguridad Internacional y Control de Armamento de EEUU, Thomas G. DiNanno, cuando visitó Buenos Aires el mes pasado.

“No buscamos una relación confrontativa, pero no aceptaremos una posición de debilidad. Así que competiremos económica y militarmente. Sí, algunas de esas áreas de infraestructura nos preocupan”, declaró en una conferencia de prensa a la que asistió Infobae. DiNanno reconoció la complejidad del cuadro: “Yo entiendo que tanto Estados Unidos como Argentina tienen una relación comercial muy compleja con los chinos. Tenemos que equilibrar nuestros intereses comerciales con nuestros intereses de seguridad nacional. Es un verdadero reto para nosotros”.

El mar argentino como campo de disputa

La competencia entre potencias por el espacio estratégico argentino no se limita al plano espacial. El 19 de mayo, la Armada Argentina y el Comando Sur de Estados Unidos firmaron una Carta de Intención para lanzar el Programa Protección de los Bienes Comunes Globales, una alianza de cinco años que habilita la participación de fuerzas navales estadounidenses en tareas de vigilancia y patrullaje en el Atlántico Sur y la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina.

Apenas un día después de la firma del acuerdo naval, el Departamento de Estado de EEUU anunció la revocación de la visa del exfuncionario argentino Pablo Ferrara Raisberg, excoordinador general de Cancillería durante la gestión de Diana Mondino y exrepresentante ante el Consejo Federal Pesquero (CFP). El subsecretario de Estado Christopher Landau informó que la medida alcanzó a 24 individuos de distintos países, acusados de facilitar o beneficiarse de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. “Aquellos que ilegalmente agotan los recursos pesqueros disponibles para Estados Unidos y el mundo no son bienvenidos en nuestro país”, sostuvo Landau en un posteo en X.

Al mismo tiempo, se hizo público otro informe del Congreso de EEUU que alertó sobre cómo China usa su flota pesquera como herramienta de presión diplomática en la región, con casos puntuales en el mar argentino.

El peso de la economía

Detrás de la diplomacia hay números que explican la cautela argentina. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en diciembre de 2025 las exportaciones argentinas a China alcanzaron los 761 millones de dólares, con una variación interanual de +125,3%, mientras que las importaciones desde el gigante asiático sumaron 1.522 millones de dólares (+26%). China se convirtió ese mes en el mayor socio comercial de Argentina, superando a Brasil. El dato más reciente disponible —marzo de 2026— muestra que la tendencia se sostiene: las exportaciones a China crecieron un 139,3% interanual, aunque las importaciones cayeron un 5,3%.

Esa gravitación económica tuvo expresión concreta en Shanghái entre el 18 y el 20 de mayo, cuando Argentina participó en la feria SIAL China 2026, una de las exposiciones de alimentos más grandes de Asia. La presencia fue coordinada por PromArgentina, la agencia nacional de promoción de exportaciones e inversiones. Antes del inicio de la feria, autoridades del gobierno argentino y del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) mantuvieron un encuentro en el Ministerio de Comercio de la República Popular de China (MOFCOM), donde se informó que la cuota de importación de Argentina hasta el 12 de mayo se había cumplido en un 32% y se confirmó que no habrá cambios en la asignación de cuotas.

Benjamin Gedan, director del programa para América Latina del Wilson Center, sintetizó el dilema en declaraciones a AP en febrero de este año. “Argentina depende de la demanda insaciable de China por la energía, los alimentos y los minerales de América del Sur, y Estados Unidos nunca reemplazará ese mercado”.

Chinese Foreign Minister Wang Yi attends a Security Council meeting at the United Nations headquarters in New York City, U.S., May 26, 2026. REUTERS/Shannon StapletonChinese Foreign Minister Wang Yi attends a Security Council meeting at the United Nations headquarters in New York City, U.S., May 26, 2026. REUTERS/Shannon Stapleton

El swap, en la cuenta regresiva

Uno de los instrumentos que mejor ilustra esa dependencia es el swap de monedas entre el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Banco Popular de China (PBOC). El acuerdo marco, renovado en agosto de 2023, vence el 6 de agosto de 2026, y los próximos vencimientos de los tramos activados operarán en julio de este año. A lo largo de 2025, el BCRA redujo el tramo activado en un 78%: de 21.000 millones de yuanes —unos 3.097 millones de dólares— al cierre de 2024, a 7.000 millones de yuanes —aproximadamente 1.032 millones de dólares— al 31 de diciembre de 2025. Al 14 de enero de 2026, el saldo había caído a 4.600 millones de yuanes, equivalentes a unos 679 millones de dólares, según consta en los estados contables del propio BCRA.

Pese a la devolución acelerada, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, confirmó el 19 de mayo que el organismo negocia una prórroga del instrumento. Estamos hablando con ellos para extenderlo. No hay planes para eliminarlo, declaró en conferencia de prensa.

Fuente: Infobae

Rivero. C

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