La acusada por las carpetas truchas del IPV declaró y aseguró: “A mí también me engañaron”

Karen Heredia, imputada por estafas vinculadas al IPV y por dirigir un instituto con tecnicaturas irregulares, dijo ante el juez que no lideró ninguna maniobra fraudulenta y que su nombre fue usado sin autorización dentro de la comunidad religiosa.

Karen Heredia, la feligresa evangélica acusada por presuntas estafas con carpetas del IPV y por dirigir un instituto que ofrecía tecnicaturas sin validez oficial, volvió a declarar este jueves en una audiencia clave. La mujer negó haber ejecutado cualquier maniobra fraudulenta —pese a que accedió a devolver más de 10 millones de pesos a las víctimas para evitar una condena— y se presentó como víctima: “Soy una damnificada más”, afirmó.

Heredia relató que comenzó a asistir al templo de Rivadavia el 20 de noviembre de 2024 y que un día después compró una carpeta del IPV a una mujer que la contactó en ese ámbito. Según su versión, le pidieron transferir el dinero a la cuenta de una tercera persona y aceptó porque su familia también buscaba acceder a una vivienda.

“Yo no soy la estafadora. También fui engañada. En mi casa nunca fue nadie y jamás recibí dinero en efectivo”, declaró ante el juez. Sostuvo que su nombre se vio involucrado por comentarios que circularon dentro de la iglesia y por personas que —según aseguró— usaron su identidad sin autorización.

La imputada también cuestionó lo actuado durante los allanamientos del 7 de abril y dijo que se la vinculó erróneamente con personas a las que no conoce. “Nunca estuve en ese domicilio. No conozco a esa gente”, insistió, al considerar que hubo fallas en la interpretación de las líneas telefónicas analizadas por la Fiscalía.

Al referirse al impacto público del caso, afirmó que recién tras recuperar la libertad vio en redes sociales que otras personas ofrecían carpetas haciéndose pasar por empleadas del IPV. “Ahí empezaron a aparecer más casos. Esas personas después fueron a mi oficina y yo les explicaba que no tenía nada que ver”, añadió.

Heredia también marcó que en procesos anteriores no pudo declarar y que eso habría favorecido que la asociaran a maniobras que no cometió. Dijo que en febrero intentó desvincularse de quienes la señalaban, pero que en la propia comunidad religiosa le pidieron esperar a que “todo se resolviera por el bien de todos”.
“Yo tenía las pruebas, pero no me dejaron avanzar. Hoy puedo decir mi verdad”, concluyó.


Los cuestionamientos al instituto educativo

Además de la causa por las carpetas del IPV, Heredia está imputada por dirigir un instituto privado que ofrecía tecnicaturas sin autorización oficial. Sobre ese punto aseguró que se trató de “problemas administrativos” y no de una maniobra fraudulenta.

La investigación, a cargo del Ministerio Público Fiscal, continúa con el análisis de documentación, movimientos bancarios y declaraciones de víctimas para determinar cuál fue el rol real de Heredia tanto en las presuntas estafas como en el funcionamiento irregular del instituto.

Respecto de las dos personas que la imputada mencionó como responsables, desde la Fiscalía de Delitos Informáticos y Estafas informaron que ambas son buscadas y que creen que se encuentran fuera de la provincia.

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