En el marco del Jueves Santo, el santuario de la Difunta Correa, en Vallecito, comenzó a recibir a los primeros peregrinos que se acercaron movidos por la fe, las promesas y la tradición.

Aunque durante las primeras horas la concurrencia no fue masiva, se registró un flujo constante de fieles que eligieron adelantarse a las jornadas centrales de Semana Santa. Familias, parejas y pequeños grupos llegaron al lugar con un objetivo común: pedir, agradecer y renovar su vínculo espiritual con la Difunta.
Desde temprano, el paisaje característico del santuario volvió a tomar forma con imágenes típicas: botellas de agua apiladas, velas encendidas y ofrendas que los creyentes dejaron como muestra de devoción. La calma predominó durante gran parte del día, aunque la presencia de visitantes fue sostenida.
Según lo observado, el mayor movimiento se espera hacia la tarde del jueves y, especialmente, durante el Viernes Santo, cuando históricamente se concentra la mayor cantidad de peregrinos en el paraje.
La jornada también estuvo atravesada por una coincidencia significativa: el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Este contexto aportó un clima especial, en el que algunos visitantes aprovecharon para reflexionar y rendir homenaje.
De este modo, entre la fe, la memoria y las tradiciones, la Difunta Correa volvió a convertirse en punto de encuentro para cientos de sanjuaninos que, una vez más, llegan con la esperanza intacta.
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