Para Kuschevatzky, el sector audiovisual pasa por “una transformación extrema”

El periodista, guionista y productor cinematográfico analizó, en charla con Télam, el “cambio de paradigma” que vive el audiovisual a nivel mundial.

El periodista, guionista y productor cinematográfico Axel Kuschevatzky, quien el domingo desde las 20.30 volverá a ser parte de la transmisión en TNT y TNT Series de los Emmy que premian lo mejor del universo series, analizó en charla con Télam el “cambio de paradigma” que vive el audiovisual a nivel mundial con las plataformas y señaló que eso producirá “una transformación extrema en un tiempo muy reducido”.

“Todo lo que estamos atravesando social, culturalmente, en términos de producción y de consumo, desde la pandemia hasta las crisis económicas, generan un momento muy interesante”, amplió Kuschevatzky en comunicación desde Los Ángeles, donde está radicado abocado a los proyectos de su productora Infinity Hill.

Si bien sus inicios lo tuvieron como comunicador, hace tiempo que ha logrado hacerse un lugar de privilegio “del otro lado del mostrador”: como productor colaboró en títulos como “El secreto de sus ojos”, “Un cuento chino”, “Relatos salvajes” o “El robo del siglo”, y hace apenas tres meses estrenó en la pantalla de la BBC la serie “Staged”, rodada en plena pandemia con el protagónico de Michael Sheen y David Tennant.

Es ese rol dual y un conocimiento profundo de los vericuetos de la industria del cine y las series, los que relucen en cada transmisión de una gala de premios de la señal TNT.

Este domingo tendrá a su cargo, junto con Lety Sahagún e Ileana Rodríguez, de conducir el tradicional pre-show de la 72da. Edición de los Emmy que entrega la Academia de Televisión estadounidense, que tiene como principales candidatas a “Watchmen” (HBO, 26 nominaciones), “The Marvelous Mrs. Maisel” (Amazon Prime Video, 20), “Succession” (HBO, 18) y “Ozark” (Netflix, 18).

Kuschevatzky será parte el domingo de la transmisión de los Emmy

Kuschevatzky será parte el domingo de la transmisión de los Emmy

A las 21 iniciará la gala formalmente, con la conducción de Jimmy Kimmel como maestro de ceremonias.

Télam: Para el público novato, ¿por qué son importantes los Emmy?

Axel Kuschevatzky: Los premios proyectan cierto grado de consenso industrial. Oscar, Goya, Premios Platino, Emmy, SAG Awards, son premios que al elegir unos por sobre otros para mí sirven para analizar cómo la industria se ve a sí misma, cómo quiere ser vista y cómo cree que es el mundo que la rodea. Como es un momento de crisis social y a la vez del sector audiovisual me parece interesante ver cómo registran lo que está pasando; los cambios de paradigma de consumo de contenidos pero también el Black Lives Matter como movimiento, el año de elecciones; todo eso es muy interesante de analizar en función de los resultados.

T: ¿Cuál es la profundidad de los cambios que está sufriendo la industria?
AK: Hay todo un cambio de esta suerte de reglas que la televisión norteamericana de aire mantuvo durante 30 años, porque las series se ven diferente; algunas las ves en aire, otras en cable, otras bajo demanda, otras las ves primero en una señal lineal y al toque están en plataforma bajo demanda. Porque muchas veces el que pone la serie no es el dueño, un estudio la produce y se la da a una plataforma. Creo que cuando pasen dos años y nos demos vuelta vamos a decir “¡cómo cambió nuestra manera de acercarnos a los contenidos!” Es una transformación extrema en un tiempo muy reducido.

T: ¿Cuál es la tendencia este año? ¿Qué están mirando los votantes?
AK: No hay una tendencia este año; no es el año de los latinos, ni de los afroamericanos, ni de las comedias musicales. Lo que sí se ve es una corriente subyacente donde casi todas las producciones nominadas expresan cierto grado de descontento y todas trabajan frontal u oblicuamente temas de inclusión. Creo que va a ser mucho más notorio el año que viene cuando las cosas que se generaron en clima de pandemia corran la carrera de premios, se va a notar el efecto social de este encierro que está pasando en todo el planeta.

T: ¿Imaginaste cuando comenzabas que las series podían tener el status que tienen hoy?
AK: Durante años trabajé en programación en Telefe, no solo hablando de cine sino que estaba en un área que entre otras cosas compraba películas y series, y estando cotidianamente en ese lugar vimos cómo el cable empezaba a subir la apuesta. Esencialmente HBO, con series con mucha identidad, planteándose como una alternativa a los contenidos de televisión de aire que están obligados a una masividad extrema.

Para mí fue mucho más gradual, pero sí tengo la sensación desde hace un tiempo que esto no es algo infinito; la capacidad de producir y de consumir series buenas no es infinita. En algún momento llegás a la sobreoferta y después el sistema se empieza a acomodar solo en la medida lógica, que es cuáles de estas series son relevantes.

T: Por ahora sigue creciendo esa oferta.
AK: Funciona en la medida que tengas singularidad. El sistema produce en volumen, porque no sabe a ciencia cierta qué va a conectar con la audiencia. Hay una curva natural de desgaste en los movimientos culturales, y sobrevive el que se separa del resto, el que logra que la audiencia permanezca cautiva del servicio.

T: ¿Cómo ves en este escenario mundial de grandes transformaciones para el sector a la producción argentina?
AK: Argentina en algún momento fue un exportador de contenidos sobre todo en televisión muy sistemático cuando había otros países que estaban en otro período de su desarrollo de consumo industrial. Argentina podía exportar contenidos a Europa del Este o a Turquía, cuando estos lugares no tenían capacidad productiva. Cuando empezaron a producir, Argentina empezó a perder lugares en esos mercados, y si va a producir contenidos solo para su propio mercado está en una zona problemática, porque no es un mercado gigante, es muy cerrado en sus propios códigos, por ejemplo con el castellano argentino que no funciona en todos lados.

T: ¿Cuál es la salida?
AK: La supervivencia de las industrias hoy están mucho más atadas a la capacidad de volverse si no global, por lo menos internacional. Es lo que hizo España con las series. Argentina requiere de una planificación industrial un poco más grande; y tiene que nacer de una suerte de consenso grupal.

Por Nicolás Biederman

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