El sospechoso del caso Madeleine, investigado por la desaparición de otra menor en Alemania

Tras la identificación del presunto autor del secuestro y asesinato de Madeleine McCann, la policía alemana ha reabierto un caso similar ocurrido hace cinco años en el estado federado de Sajonia-Anhalt, con la sospecha de que el autor es el mismo. Se trata de Inga Gehricke, una niña de cinco años desparecida el 2 de mayo de 2015 durante una fiesta en las instalaciones campestres de la diaconía de Wilhelmshof.

El caso de Inga, la niña que quiso ayudar a preparar la barbacoa y se fue a buscar leña para no volver jamás, es muy conocido en Alemania. Todo sucedió en apenas diez minutos. Victoria y Jens-Uwe Gehricke, padres de Inga, alertaron de la desaparición a la policía y ésta puso inmediatamente en marcha una operación de búsqueda. A los helicópteros aportados por las fuerzas de seguridad se unieron casi un millar de personas. Durante tres días se rastrearon casi 3.500 hectáreas de bosque, sin encontrar rastro alguno de la menor.

Ahora que el ‘caso Maddie’ ha retomado un impulso que podría ser definitivo -y existe la confirmación de que el sospechoso Christian Brueckner ya fantaseada en 2013 con el secuestro de un menor para su disfrute en los chats de internet-, la policía alemana ve similitudes entre las dos víctimas.

EL SOSPECHOSO, EN LAS INMEDIACIONES

Las dos niñas, ambas de corta edad y con características físicas similares, desaparecieron sin dejar huella, y en los dos casos Brueckner se encontraba en los alrededores. Cuando ‘Maddie’ desapareció en Praia da Luz, éste residía a pocos kilómetros. En el caso de Inga, Brueckner fue visto el día anterior a 90 kilómetros del lugar donde la niña fue con su familia a pasar un día de campo. Exactamente, según el abogado de los Gehricke, se le vio en una área de descanso de la autovía 188 tras un accidente de trafico. La policía no pasó por alto la presencia de Brueckner en la zona, pero no se hallaron pruebas que relacionaran directamente al pedófilo con la desaparición de la niña.

En febrero de 2016 -y siempre en el punto de mira de los investigadores-, la Policía registró su vivienda, ubicada en las afueras de la ciudad de Neuwegerslen, también en Sajonia-Anhalt. Encontraron una memoria USB con material pornográfico infantil, pero ninguna imagen de la niña. Tampoco las cerca de 2.000 pistas que recibieron las autoridades aportaron claridad al caso. El grupo de investigación ‘Bosque’, en el que participaron hasta 40 investigadores, se cerró cuatro semanas después, al final del verano de 2016. La familia denunció a la Policía ante los tribuales por abandonar el caso y haber conducido una investigación deficiente, pero el juez dictaminó en contra.

Los Gehricke, que como los padres de ‘Maddie’ nunca contemplaron la muerte de la niña, lanzaron entonces una página web (que aún existe) en colaboración con la Iniciativa de Niños Desaparecidos. Y ahora, por fin, ven reabierto el caso.

MÁS FONDOS PARA LA INVESTIGACIÓN

La investigación de ambos casos se ha dilatado en el tiempo. A Madeleine McCann se la busca desde hace trece años, una operación que ha costado 13 millones de euros desde 2011. Aprovechando los avances en las pesquisas, Scotland Yard ha reclamado más dinero al Departamento de Interior británico para poder prolongar al menos otro año la llamada ‘operación Grange’. La oficina, que llegó a contar con más de 30 detectives, ha quedado reducida a cuatro, con el inspector Mark Cranwell al frente y una última inyección de 335.000 euros en el año 2019.

No se descarta que los efectivos del ‘caso Madeleine’ pudieran volver a aumentar tras la identificación de Brueckner como principal sospecho. El alemán llegó a estar considerado como “persona de interés” por la policía británica en 2011, aunque la pista definitiva llegó tras un llamamiento lanzado en 2017, con motivo del décimo aniversario de la desaparición de la pequeña. En 2018, Brueckner figuraba ya entre una lista más reducida de 60 personas, elaborada a partir de 650 sospechosos de delitos sexuales.

La policía británica ha lanzado de nuevo un llamamiento a potenciales testigos para reconstruir los pasos de Brueckner, a bordo del viejo Jaguar o de la furgoneta donde vivía en los meses anteriores a la desaparición de ‘Maddie’. La policía ha vuelto a investigar a fondo la finca donde residió durante siete años el sospechoso, entre 1999 y el 2006, y está intentando localizar a su última y supuesta novia de origen kosovar.

Fuentes citadas por ‘The Sun’ aseguran que Brueckner pudo haber estado rondando el apartamento donde se hospedaron los McCann, en Praia da Luz, cuatro días antes de la desaparición. El primer avistamiento de un sospechoso con gafas de sol, que encaja con su descripción, se remonta a las ocho de la mañana del 30 de abril del 2007. El 2 de mayo, un desconocido “rubio” fue visto por varios testigos en la recepción del Ocean Club y, minutos después, en el café internet Habana, a tan sólo cinco minutos del apartamento. Otra testigo, Jayne Jensen, declaró el año pasado en un documental de Netflix que llegó a ver a dos desconocido “rubios” caminando en las inmediaciones del Ocean Club el 3 de mayo, horas antes de la desaparición de Madeleine.

Por: Charly Galdeano

Fuente: El Mundo

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