Un cohete iraní señalado por EEUU por su potencial letal no logra poner en órbita un satélite

IRÁN

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El cohete aeroespacial, criticado desde EEUU por la posibilidad de usar su tecnología para fabricar armamento, fracasó en su misión. El programa aeroespacial iraní es uno de los orgullos de la República Islámica.

Irán fracasó por cuarta vez consecutiva en su carrera aeroespacial. El cohete Simorgh, de factura nacional, no logró colocar en órbita el satélite nativo de investigación Zafar (Victoria, en persa) este domingo por la noche. Pese al fallo en la gesta, que debía servir para conmemorar el 41º aniversario de la Revolución iraní, la prensa local destacó el éxito del lanzamiento en sus primeras fases y las autoridades han anunciado un nuevo intento próximo, aprovechando la experiencia de los errores.

El cohete aeroespacial, criticado desde EEUU por la posibilidad de usar su tecnología para fabricar armamento, despegó desde el centro de lanzamientos Imam Jomeini, en la provincia central de Semnan. Tras nueve minutos en el aire, el Simorgh logró penetrar en la Órbita Baja Terrestre, a 541 Km de altura. Sin embargo el Simorgh se quedó en 6.533 Km/h, no alcanzando los 7.400 Km/h requeridos para hacer orbitar el Zafar, un artefacto de 113 Kg que debía tomar fotografías y muestras de radiación.

El ministro de Telecomunicaciones iraní, Mohammad Javad Azari Jahromi, admitió el “fracaso” en un trino en inglés. “¡Pero Somos IMPARABLES! ¡Tenemos más Próximos Grandes Satélites Iraníes! (sic)”, añadió. En persa, luego, tecleó: “Me hubiese gustado alegraros con #buenas_noticias pero a veces la vida no va de la forma que queremos”. Por televisión, un portavoz de la Agencia Aeroespacial del Ministerio de Defensa destacaba el éxito de la fase de propulsión, pese al orbitaje fallido.

“Si Dios quiere, con mejoras, esta parte será también completada en futuros lanzamientos”, zanjó el portavoz. “Logramos la mayoría de los objetivos y se han recopilado datos, y en un futuro próximo, analizándolos, daremos los próximos pasos”. De hecho, tal y como recordó el domingo Azari Jahromi, Irán dispone de una réplica del Zafar, que será lanzado presumiblemente el próximo mes de junio.

El programa aeroespacial iraní es uno de los orgullos de la República Islámica, que subraya tanto la naturaleza nacional del mismo como su desarrollo, bajo sanciones draconianas. En 2009, bajo la presidencia de Mahmud Ahmadineyad, Irán logró lanzar con éxito su primer satélite de procesamiento de datos, llamado Omid (Esperanza). Un año después, en febrero de 2010, el satélite Fajr (Renacimiento) colocó en órbita con éxito la primera cápsula biológica iraní.

No obstante, los últimos pasos de esta carrera, bajo el ejecutivo del centrista Hasan Rohani, han resultado en tropiezos. En enero de 2019, el lanzamiento del satélite Payam (Misiva), destinado a recolectar información medioambiental, yerró al no poder penetrar en la órbita terrestre. El pasado agosto, la inteligencia de EEUU compartió unas imágenes de satélite que parecían demostrar que un cohete aeroespacial iraní había estallado en la misma plataforma de lanzamiento.

Tras no lograr el objetivo final del lanzamiento, este domingo, el cohete Simorgh se autodestruyó y el Zafar acabó en aguas del océano índico. Fue la forma de evitar que pruebas materiales del importante desarrollo aeroespacial iraní acabaran en manos indeseadas. Washington ha acusado a Teherán de usar tal programa para avanzar, de forma encubierta, en el la fabricación de misiles de larga distancia. Los misiles balísticos son, para Irán, un elemento irrenunciable de su estrategia de Defensa.

La piedra de toque es la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que se aprobó para refrendar el hoy comatoso acuerdo nuclear. Esta resolución llama a Irán a abstenerse de cualquier actividad relacionada con el desarrollo de misiles balísticos capaces de transportar cabezas nucleares. Irán niega, en contra de lo alegado por EEUU y las dudas señaladas por otros países, que su programa aeroespacial o sus avances en misiles tengan tal objetivo.

Con todo, este domingo la Guardia Revolucionaria anunció la fabricación de un nuevo tipo de misil balístico de corto alcance, el Raad-500, equipado con motores más ligeros y capaz de golpear a medio millar de kilómetros. Asimismo, a través de los medios, presentó los motores Salman de “nueva generación”, con una “boquilla móvil”, capaz de ser utilizados para colocar satélites en órbita dada su “maniobrabilidad más allá de la atmósfera”.

 

FUENTE: EL MUNDO

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