Alberto Fernández confirmó que viajará a Rusia

El Presidente tiene previsto verse con Vladimir Putin el 3 de febrero en Moscú. Señal inquietante para Estados Unidos, en plena negociación con el FMI.

La situación es compleja, pero la conclusión salta a la vista: no parece el mejor momento para que Alberto Fernández visite Rusia. Sin embargo, según advertían este viernes en el Ejecutivo, la reunión del Presidente con su par ruso, Vladimir Putin, el 3 de febrero, sigue en pie. En plena negociación con el FMI, el Gobierno sigue apostando a un equilibrio en su política exterior difícil de sostener.

En un conflicto que lleva los niveles de tensión con Estados Unidos y Occidente a niveles máximos en décadas, Rusia militarizó su frontera con Ucrania y movilizó tropas a sus países aliados en la región. En este contexto, Alberto Fernández pisará Moscú: “No hay cambios en la agenda”, decían en la Rosada.

Por otra parte, luego del escándalo en Nicaragua, la Argentina solicitó este jueves a Interpol de Moscú la detención de Moshen Rezai, acusado por el atentado terrorista a la AMIA, que Cancillería determinó que estaría en Rusia. Las autoridades rusas rechazaron el pedido por supuesta falta de información.

El viaje de Alberto Fernández a Rusia: una señal compleja en plena negociación con el FMI

La última semana, el Gobierno de Alberto Fernández buscó de manera denodada el respaldo de la administración de Joe Biden en la negociación argentina con el FMI. Estados Unidos es el principal accionista del Fondo (con el 16,5% de los votos) y es determinante para que el organismo apruebe o no un acuerdo para refinanciar la deuda por US$45.000 millones.

El canciller Santiago Cafiero viajo a EE.UU. donde se reunió con el Secretario de Estado, Antony Blinken. El Gobierno de Joe Biden reiteró el apoyo estadounidense a la negociación con el Fondo y sus genuinos deseos de alcanzar un éxito.

Pero también le recomendó a la Argentina presentar un marco sólido de política económica y bregó por “apoyar las democracias y los derechos humanos en las Américas y más allá”.

En la conversación con Blinken se introdujo un tema sensible: la presencia de Moshen Rezai en el acto de Daniel Ortega en Nicaragua, acto que la Argentina avaló con la presencia de su embajador local, aunque luego condenó por la presencia del funcionario iraní.

Así como no pasó desapercibida para la Casa Blanca que la Argentina obtuviera la presidencia de la CELAC con apoyo de Nicaragua, Venezuela y Cuba, tampoco pasa desapercibido el viaje de Alberto Fernández a Rusia en medio de la crisis más grave en Europa desde el fin de la guerra fría, y de mayor hipótesis de conflicto desde las guerras yugoslavas.

En la Casa Rosada informaron que la visita de Alberto Fernández a Vladimir Putin estaba pendiente hace tiempo. Es verdad, los presidentes habían pautado verse en la reunión del G20 de octubre pasado en Roma, pero la reunión bilateral no pudo realizarse por “cuestiones de agenda”.

Según informó el Gobierno, los mandatarios conversarán sobre “inversiones y colaboración en ciencia y temas de interés común”. Más allá del contenido de la conversación, la imagen de Alberto Fernández y Vladimir Putin será difícil de digerir en Estados Unidos.

La reaparición de Moshen Rezai impacta en la negociación con Estados Unidos y la visita de Alberto Fernández a Rusia

Irán es un aliado central para Rusia. De acuerdo a la información de Cancillería y de la Justicia argentina, Moshen Rezai, vicepresidente de Asuntos Económicos de Irán, llegó a Moscú acompañando a Ebrahim Raisi, el presidente de Irán, en medio de la presión rusa sobre Ucrania y Occidente.

El jueves, tras la reunión entre Santiago Cafiero y Antony Blinken en Washington, la OEA -por impulso de Estados Unidos y la Argentina- respaldó una declaración para que “todos los miembros de la INTERPOL a que actúen, de manera apropiada, en relación con las notificaciones rojas de la INTERPOL relativas al atentado a la AMIA”.

Con la información respecto a la presencia de Rezai en Rusia, y para evitar otro escándalo como el de Nicaragua, el Gobierno argentino actuó con celeridad. Según informó Clarín, la Cancillería en realidad se confundió de hombre y el Rezai que viajó a Rusia sería otro funcionario con el mismo apellido.

El error, de ser tal, no haría más que sumar otro capítulo escandaloso al episodio de Moshen Rezai. En cualquier caso, la respuesta rusa fue un educado desplante: Moscú jamás detendría a un aliado iraní. Con ese antecedente, Alberto Fernández pisará Moscú dentro de 10 días.

Op: Rosales Zamira

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