Hong Kong: ya son 128 los muertos en el trágico incendio y aún hay 200 desaparecidos
Hong Kong atraviesa una de las catástrofes urbanas más graves de su historia reciente. El devastador incendio que comenzó el miércoles por la tarde en los andamios de bambú que rodeaban el complejo residencial Wang Fuk Court, en el distrito de Tai Po, dejó hasta ahora 128 muertos, 79 heridos y alrededor de 200 personas desaparecidas. Tras más de 40 horas de combate contra las llamas, los bomberos anunciaron el viernes que el fuego estaba “prácticamente extinguido”, pero la cifra de víctimas sigue en aumento.
El siniestro arrasó cinco torres de 31 pisos y un total de más de 1.800 departamentos. La columna de humo pudo verse desde distintos puntos de la ciudad, mientras las tareas de rescate se complicaban por la altura de los edificios y la estructura externa de los andamios, que aceleró la propagación del fuego.
Alarmas que no sonaron y una búsqueda desesperada
La indignación creció cuando las autoridades confirmaron que las alarmas contra incendios del complejo no funcionaron correctamente. Muchos residentes aseguraron que no escucharon ninguna señal de evacuación y que tuvieron que despertarse unos a otros golpeando puertas ante el peligro inminente.
En hospitales y morgues, familiares de los desaparecidos viven horas de angustia. De los 128 fallecidos, solo 39 cuerpos fueron identificados. “Todavía no las encontramos. Vamos de hospital en hospital esperando buenas noticias”, contó casi sin voz Wong, quien busca a una cuñada y a su hermana gemela.
Investigación y polémica: un sistema que falló en cadena
El incendio, el más letal desde 1948 en Hong Kong, abrió fuertes cuestionamientos a las autoridades y a las empresas involucradas en las obras. El secretario de Seguridad, Chris Tang, adelantó que la investigación podría extenderse hasta un mes. Por su parte, el jefe de bomberos, Andy Yeung, reconoció las fallas en el sistema de alarmas y prometió “acciones coercitivas” contra los contratistas.
Las pesquisas se centran en los andamios de bambú y en las mallas plásticas inflables que envolvían el edificio en refacción. El organismo anticorrupción abrió una causa sobre la obra, mientras que la policía detuvo a tres hombres sospechados de haber dejado envoltorios de espuma en el área afectada, lo que pudo haber acelerado el avance de las llamas.
El Departamento de Trabajo informó que inspeccionó la obra 16 veces desde julio y que ya había emitido advertencias por incumplimientos. Ante el desastre, el gobierno revisará todas las urbanizaciones con trabajos en curso y evaluará reemplazar el tradicional andamiaje de madera por estructuras metálicas más seguras.
Solidaridad y dolor: una ciudad paralizada
El impacto del incendio llevó a suspender las actividades electorales previstas para el 7 de diciembre. Además, el gobierno anunció la creación de un fondo de 300 millones de dólares hongkoneses (unos 38,5 millones de dólares estadounidenses) para asistir a los damnificados.
La respuesta de la ciudadanía fue inmediata y masiva. Cientos de personas acudieron al lugar para donar alimentos, agua, ropa y artículos de necesidad básica. También se instalaron puestos de atención médica y apoyo psicológico. La solidaridad superó las expectativas al punto de que los voluntarios pidieron frenar las donaciones ante la saturación de los centros de acopio.
“Es realmente conmovedor. El espíritu de los habitantes de Hong Kong es que, cuando alguien tiene problemas, todos le prestan su apoyo”, expresó Stone Ngai, uno de los voluntarios que trabaja en el lugar.
Mientras avanzan las tareas de remoción de escombros y la identificación de víctimas, Hong Kong intenta asimilar una tragedia que dejó al descubierto fallas estructurales y que marcó para siempre a miles de familias.
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