Heladas tardías golpearon a los chacareros sanjuaninos y provocaron fuertes aumentos en las verduras

Las pérdidas en algunos cultivos alcanzaron el 80% en zonas de Pocito y Chimbas. La escasez de productos locales obligó a traer mercadería del norte argentino, con costos que impactan en los precios al consumidor. Los productores advierten que la cosecha de verano también podría ser menor.

Las heladas tardías provocaron importantes daños en la producción hortícola de San Juan y encendieron las alarmas entre los chacareros, que enfrentan una temporada marcada por la menor disponibilidad de mercadería, el incremento de los costos y las dificultades para sostener la actividad. En algunas zonas productivas, las pérdidas oscilaron entre el 20% y el 80%, según el tipo de cultivo y las posibilidades de proteger las plantaciones.

Sergio López, presidente de la Sociedad de Chacareros Temporarios de San Juan, explicó que los mayores perjuicios se registraron en las siembras tempranas, destinadas a anticipar la llegada de los productos al mercado. Los relevamientos del sector detectaron daños significativos en Pocito y Chimbas, donde numerosos productores no pudieron evitar los efectos de las bajas temperaturas.

“Zapallo y calabazas fue lo más afectado, en un 80%. Tomate, pimiento y berenjenas, tuvimos una pérdida del 50% aproximadamente. Mucho daño hizo la helada, tanto en viñedos como en la parte hortícola”, señaló López.

Algunos productores consiguieron reducir las consecuencias mediante el uso de mantas térmicas. Sin embargo, el elevado costo de estos elementos impidió que muchos pudieran incorporarlos, lo que generó diferencias importantes en el nivel de pérdidas entre las plantaciones protegidas y aquellas que quedaron expuestas al frío.

Menor oferta y verduras más caras

El impacto de las heladas ya se refleja en los precios de las verdulerías sanjuaninas. La reducción de la oferta local obligó a comerciantes y distribuidores a buscar productos en otras provincias, una alternativa que implica mayores costos de compra y transporte.

Uno de los casos más notorios es el del zapallo. Según detalló López, un cajón de producción sanjuanina se comercializa entre $10.000 y $15.000, mientras que el proveniente del norte del país alcanza valores de entre $30.000 y $40.000.

La diferencia repercute directamente en el precio final que pagan los consumidores. “Al reducirse la producción, se deben elevar los costos”, explicó el dirigente, aunque aclaró que la evolución de los valores también estará condicionada por el nivel de consumo.

Ante la falta de mercadería local, San Juan recibe actualmente productos provenientes de Salta, Jujuy y Tucumán. Este abastecimiento externo se mantendría hasta noviembre, mientras que los productores esperan que durante diciembre comience a ingresar una mayor cantidad de cosecha provincial.

En paralelo, los chacareros avanzaron con nuevas siembras para recuperar parte de lo perdido. Si las condiciones climáticas acompañan, estiman que en unos 15 días podrían comenzar a ingresar nuevas partidas de algunos cultivos, lo que ayudaría a mejorar la disponibilidad de productos y moderar los precios.

Preocupación por la temporada de verano

Las consecuencias de las heladas se suman a un escenario complejo para el sector, que ya venía registrando una reducción de la superficie sembrada. De acuerdo con las estimaciones de López, la producción de la temporada de verano podría caer entre un 20% y un 30% respecto de años anteriores.

El aumento de los costos y la incertidumbre sobre la rentabilidad llevan a muchos productores a priorizar cultivos que requieren una inversión inicial menor. Entre ellos se encuentran las verduras de hoja, como acelga y lechuga, además de otros productos de ciclo corto.

“La gente opta por producir cosas económicas, como verdeo, acelga y lechuga. Se nota que hay menos producción esta temporada”, afirmó el representante de los chacareros.

A las dificultades productivas se suma el acceso limitado al financiamiento. Según explicó López, muchos pequeños productores no reúnen las condiciones exigidas por las entidades bancarias o no cuentan con la capacidad económica necesaria para asumir deudas y afrontar su devolución.

Esta situación restringe las posibilidades de invertir en tecnología, ampliar las áreas cultivadas o instalar sistemas de protección frente a fenómenos climáticos adversos, herramientas que podrían reducir el riesgo de nuevas pérdidas.

Los productores mantienen expectativas de recuperación

Pese al panorama complicado, los chacareros conservan expectativas de mejorar los niveles de producción y comercialización durante los próximos meses. La recuperación dependerá de la evolución del clima, del rendimiento de las nuevas plantaciones y de una posible reactivación del consumo.

López también señaló que el movimiento económico vinculado con la actividad minera comienza a generar señales de mayor demanda, una perspectiva que el sector observa con expectativa de cara al verano.

“La visión es siempre la mejor, con esperanza de que mejore la actividad. El tiempo y el consumo nos terminan reflejando cómo terminamos la temporada. Normalmente, el productor tiene la esperanza y la visión de que será mejor la próxima”, concluyó.

Mientras esperan la llegada de nuevas cosechas, los productores deberán afrontar las consecuencias de las pérdidas y la incertidumbre sobre la rentabilidad. La recuperación de la oferta local será clave para reducir la dependencia de otras provincias y aliviar la presión sobre los precios de las verduras en San Juan.

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