Grupo Cumbre: los rescatistas sanjuaninos que se preparan para salvar vidas tras un terremoto
La organización trabaja en rescate urbano y forma equipos especializados para intervenir ante estructuras colapsadas por un sismo. Su objetivo es contar con personal capacitado y protocolos de actuación para responder ante una emergencia de gran magnitud.
San Juan es una de las provincias argentinas con mayor actividad sísmica y, ante la posibilidad de un terremoto de gran magnitud, la preparación puede marcar la diferencia. En ese escenario trabaja Grupo Cumbre, una organización que se especializa en rescate urbano y avanza en la conformación de un equipo preparado para intervenir ante estructuras dañadas o colapsadas.
Alejandro Clavel, profesional especializado en rescate de estructuras colapsadas e integrante del grupo, explicó que este tipo de intervenciones requiere capacitación, organización y procedimientos previamente establecidos.
“Los equipos de rescate específicos que trabajan con la metodología INSARAG (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate) cumplen con un estándar básico de normativa en cuanto a procedimientos. Se manejan dentro de un proceso perfectamente protocolizado, establecido, legislado y ensayado. No son acciones al azar”, explicó.
Ante un terremoto de características destructivas, los distintos organismos cumplen funciones específicas. Bomberos, policías y servicios de emergencia forman parte de los primeros respondientes, mientras que los equipos USAR (Búsqueda y Rescate Urbano) cuentan con preparación específica para localizar y rescatar personas en zonas urbanas afectadas.
“Cuando hablamos de un sismo altamente destructivo estamos ante una situación excepcional donde es necesaria la participación de equipos especializados con otras habilidades”, señaló Clavel.
La importancia de trabajar bajo un mismo protocolo
En una emergencia de gran escala, la coordinación resulta fundamental. Si la magnitud del desastre requiere asistencia de otras provincias o incluso de equipos internacionales, los grupos deben poder integrarse y operar bajo procedimientos comunes.
Para organizar ese despliegue se establece un centro de coordinación, denominado RDC, desde donde se ordena el ingreso y se asignan las tareas a los distintos equipos.
“Lo que permite a los equipos USAR integrarse con un equipo argentino, japonés, de Estados Unidos o de México es precisamente someterse al mismo proceso y trabajar con los mismos protocolos”, explicó el especialista.
Qué puede hacer cada equipo de rescate
Los equipos USAR se clasifican en livianos, medianos y pesados, de acuerdo con sus capacidades operativas, herramientas y nivel de autonomía.
En el caso de Grupo Cumbre, actualmente trabajan en la conformación de un equipo liviano. “Un equipo liviano, que es el que nosotros estamos constituyendo en este momento, está diseñado para hacer rescate superficial. Tiene su mayor aplicación dentro de las 24 a 48 horas” posteriores al sismo, detalló Clavel.
A medida que transcurre el tiempo, los rescates pueden volverse más complejos y requerir herramientas y capacidades diferentes. Los equipos medianos y pesados están preparados para trabajar sobre estructuras de mayor dificultad, realizar penetraciones en construcciones de hormigón y desarrollar rescates en profundidad.
La preparación comienza antes del terremoto
Para los especialistas, la respuesta ante un sismo no empieza cuando ocurre el desastre. La preparación previa de las familias y de las instituciones es clave para reducir los riesgos y tomar decisiones adecuadas durante una emergencia.
“Más que preocuparse hay que ocuparse. Hay que dedicarse a conocer el evento, conocer qué es un sismo, cómo se producen y cómo afecta a las estructuras”, sostuvo Clavel.
En ese sentido, recomendó que cada familia conozca las características de su vivienda y determine si se trata de una construcción sismorresistente. A partir de esa información, es posible establecer un plan de emergencia acorde con las condiciones de cada hogar.
“No es lo mismo estar en una casa sismorresistente que en una casa de adobe que no es sismorresistente. A partir de ahí vamos a tener que tomar conductas diferentes”, explicó.
El plan familiar debería contemplar distintas situaciones: qué hacer si el terremoto ocurre durante la noche, si los niños se encuentran en la escuela, si hay personas de visita o si es necesario evacuar. También es importante definir previamente los lugares seguros hacia los cuales dirigirse y aquellos que deben evitarse.
En una provincia donde la actividad sísmica forma parte de la realidad cotidiana, desde Grupo Cumbre sostienen que la prevención, la capacitación y la organización son herramientas fundamentales para afrontar una eventual emergencia.
Quienes quieran conocer más sobre el trabajo del grupo pueden contactarse a través de Instagram: @fundacioncumbre o mediante WhatsApp: +54 9 2644 51-4018.
Op: Juan Llarena
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