Garbarino llegó a su final: la Justicia ordenó la quiebra y liquidación de la empresa

El proceso concursal iniciado en 2021 terminó sin acuerdo con acreedores ni propuestas de inversores. La empresa, que llegó a tener más de 300 sucursales y 5.000 empleados, quedó reducida a tres locales activos antes de su cierre definitivo.

La histórica cadena argentina de electrodomésticos Garbarino llegó a su final judicial. El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 decretó la quiebra de la empresa luego de que fracasara el proceso de salvataje abierto dentro del concurso preventivo iniciado en 2021.

La decisión fue firmada el 4 de marzo por el juez Fernando D’Alessandro, quien determinó que no existían condiciones para continuar con el proceso concursal. La compañía no logró reunir las mayorías necesarias entre sus acreedores para aprobar un acuerdo de reestructuración y tampoco prosperó la instancia de cramdown, que permitía a terceros presentar propuestas para quedarse con la firma.

Según el expediente judicial, la única empresa que se había inscripto en el registro de salvataje, la sociedad financiera Vlinder, nunca presentó formalmente un plan para hacerse cargo del negocio. Ante ese escenario, el magistrado aplicó lo previsto por la Ley de Concursos y Quiebras y dispuso el inicio del proceso falencial.

Con la quiebra decretada, la empresa queda desapoderada de la administración de sus bienes, que pasan a manos de la sindicatura designada por el tribunal. El objetivo ahora será identificar y liquidar los activos disponibles para intentar cancelar parte de las deudas con acreedores, entre los que se encuentran bancos, proveedores y exempleados.

La resolución judicial también mantiene la inhibición general de bienes y ordena investigar posibles activos registrados a nombre de la compañía, incluyendo propiedades, vehículos y marcas comerciales. Además, se dispuso la inhabilitación de los directivos de la firma —entre ellos su presidente Carlos Rosales, la vicepresidenta María Marta Facio y el director Gabriel Rosales— para ejercer el comercio durante el plazo que establece la legislación concursal. Los tres ejecutivos también tienen prohibido salir del país hasta, al menos, octubre de 2026.

Otro de los puntos de la resolución apunta a los últimos locales vinculados a la empresa. El tribunal ordenó constatar y eventualmente clausurar las tres sucursales que seguían activas en la Ciudad de Buenos Aires: una ubicada sobre la avenida Cabildo, otra en la calle Uruguay y un outlet en el barrio de Almagro.

En el caso de San Juan, la cadena dejó de operar en 2021, cuando cerraron sus sucursales tras un fallido intento de rescate empresarial. En esos locales actualmente funcionan otros comercios del rubro.

En paralelo, la Justicia abrió el proceso de verificación de créditos para que los acreedores presenten formalmente sus reclamos. El plazo para iniciar ese trámite vence el 24 de junio de 2026, mientras que los informes principales de la sindicatura se conocerán entre agosto y octubre.

Fundada en 1951, Garbarino fue durante décadas uno de los principales actores del comercio minorista argentino. En su momento de mayor expansión llegó a controlar cerca del 30% del mercado de electrodomésticos, con más de 300 sucursales en todo el país, fábricas en Tierra del Fuego y negocios asociados como Compumundo y Garbarino Viajes.

Sin embargo, problemas financieros, la caída del consumo, cambios en el modelo de ventas del sector y dificultades para acceder a financiamiento fueron deteriorando su estructura. La venta de la compañía en 2020 al empresario Carlos Rosales, que prometía un plan de recuperación, no logró revertir la crisis.

En los últimos meses previos a la quiebra, la empresa apenas contaba con tres puntos de venta, menos de 20 empleados y un volumen de ventas mínimo. La falta de inversores interesados terminó por sellar el destino de una de las marcas más emblemáticas del retail argentino.

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