Furor por un medicamento para bajar de peso en San Juan: faltante, precios y advertencias médicas

Farmacéuticos confirmaron que desde diciembre casi no hay stock de semaglutida en la provincia y alertaron sobre los riesgos de su uso sin control profesional.

El fenómeno del consumo de semaglutida para bajar de peso se hizo sentir con fuerza en San Juan durante el último año y derivó en un faltante casi total del medicamento desde diciembre. Así lo confirmaron referentes del sector farmacéutico, quienes además encendieron luces de alerta por el uso sin seguimiento médico.

La semaglutida, conocida por sus marcas Ozempic, Wegovy (inyectables) y Rybelsus (vía oral), actúa generando sensación de saciedad y se utiliza tanto en el tratamiento de la diabetes tipo 2 como en casos de obesidad. Su popularización fuera del ámbito estrictamente endocrinológico disparó la demanda y desbordó la oferta.

“Desde abril del año pasado aproximadamente empezó el fenómeno. De octubre para acá se empezó a poner más complejo conseguirlo y ya en diciembre casi que no se conseguía por ningún lado”, explicó Carlos Otto, representante de la Cámara de Farmacéuticos de San Juan, en diálogo con Radio Sarmiento.

Según detalló, el faltante no es un problema local, sino una situación que se replica a nivel nacional. “Se vendieron los lotes antes de lo previsto y todavía no ingresan nuevas partidas. En las droguerías tampoco hay disponibilidad”, sostuvo.

La demanda se intensificó aún más con la llegada de Dutide, del laboratorio Elea, una alternativa con un precio cercano al 50% del medicamento original, lo que amplió su acceso para tratamientos de obesidad que, en la mayoría de los casos, no cuentan con cobertura de obras sociales, salvo cuando están vinculados a diabetes.

En cuanto a valores, el producto más económico ronda los $180.000, mientras que las marcas originales pueden superar los $280.000. Cuando existe indicación por diabetes tipo 2, algunas obras sociales reconocen entre el 50% y el 70% del costo.

Desde el sector farmacéutico insistieron en la necesidad de un uso responsable. “No existen soluciones mágicas para bajar de peso. Si no hay cambios de hábitos en la alimentación y la actividad física, se están buscando soluciones artificiales que pueden traer consecuencias en otros órganos, como el hígado”, advirtió Otto. Además, remarcó que los efectos secundarios a largo plazo aún no están completamente estudiados en pacientes sin diabetes.

El mensaje es claro: frente al furor por estos tratamientos, la receta y el seguimiento médico no son una opción, sino una necesidad.

Op: Juan Llarena

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