Fuerte suba de combustibles: Argentina se ubica entre los países con nafta más cara de Sudamérica
El litro alcanzó los 1,3 dólares tras una seguidilla de aumentos impulsados por factores internacionales y cambios en la política económica local. El país pasó de tener combustibles baratos a ubicarse en el podio regional.
Argentina dejó atrás su histórica condición de país con combustibles accesibles y se posiciona ahora entre los más caros de América del Sur. Tras los últimos incrementos, el litro de nafta llegó a los 1,3 dólares, consolidando un fuerte cambio en la estructura de precios que se aceleró en los últimos meses.
El salto resulta significativo si se observa la evolución reciente: en 2021, el litro rondaba los 0,60 dólares, en un contexto de tarifas reguladas y subsidios estatales. A partir de fines de 2023, con la implementación de nuevas políticas económicas y la liberalización progresiva del mercado, los valores comenzaron a ajustarse. Para marzo de 2025, el precio ya se acercaba al dólar, pero en las últimas semanas el aumento se intensificó, con una suba superior al 10% en menos de un mes.
Este encarecimiento responde tanto a factores internos como externos. En el plano internacional, el precio del petróleo registró un fuerte incremento —cercano al 30% en el indicador Brent durante marzo— en un escenario marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Este contexto elevó los costos de referencia que impactan directamente en el mercado local.
A nivel interno, uno de los cambios más relevantes fue la eliminación del atraso en los precios, que durante años se mantuvieron artificialmente bajos en dólares. La devaluación de fines de 2023 y la actualización del tipo de cambio impulsaron un proceso de “sinceramiento”, alineando los valores domésticos con estándares internacionales. Además, el Gobierno avanzó con un esquema de paridad de importación, que busca equiparar el precio local al costo de traer combustible del exterior.
Otro factor clave fue la actualización de impuestos que permanecían congelados, como los gravámenes a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, lo que elevó el precio final en los surtidores.
Con estos valores, Argentina se ubica actualmente entre los países con nafta más cara de la región. El ranking es liderado por Uruguay, seguido por Perú, mientras que Argentina ocupa el tercer lugar, muy cerca de Chile. Más atrás quedan Brasil, Colombia, Paraguay y Bolivia, mientras que Ecuador y Venezuela presentan los precios más bajos, este último con un fuerte esquema de subsidios.
El mercado también muestra una nueva dinámica en la aplicación de aumentos. Las petroleras adoptaron un sistema de ajustes más frecuentes y graduales, en lugar de subas abruptas. Estos cambios responden a variables como la cotización del dólar, la inflación, los costos logísticos y la evolución del precio internacional del crudo.
En este escenario, las empresas buscan amortiguar el impacto en la demanda, que muestra signos de estancamiento. El consumo apenas registró una leve suba interanual a comienzos de año, luego de varios meses de caída.
De cara al futuro, el sector no descarta nuevos incrementos si continúan las presiones sobre el precio del petróleo. Así, Argentina consolida un nuevo esquema de combustibles más alineado con el mercado global, aunque con un costo cada vez más alto para los consumidores.
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